Telefónica ha vendido su filial en México por 389 millones de euros, tras acordar su traspaso al consorcio Melisa Acquisition. La operación marca un punto de inflexión en su estrategia regional. Ahora, el grupo español opera solo en Brasil y Venezuela en Latinoamérica. La decisión responde a una política de desinversión estructural, no a una reacción puntual. El impacto financiero incluye minusvalías reconocidas, aunque no cuantificadas públicamente. La CNMV ya ha sido informada oficialmente.
¿Por qué Telefónica abandona México tras más de dos décadas?
Telefónica entró en México en 2000 tras la adquisición de Iusacell y Unefón. Durante años, el país fue un pilar de su expansión en Hispanoamérica. Pero desde 2021, el grupo ha priorizado la rentabilidad sobre la escala. El mercado mexicano exige altas inversiones en infraestructura 5G y competencia feroz con América Móvil y Telcel. Eso presiona los márgenes operativos.
La estrategia de «salida ordenada»
El término no es eufemismo: es un marco operativo definido. Implica vender activos con transparencia, cumpliendo plazos regulatorios y protegiendo empleos. En México, la operación incluye Pegaso PCS y Celular de Telefonía, entidades que concentran la red móvil y fija del grupo. No se trata de una liquidación, sino de una transferencia controlada.
¿Cuál es el impacto económico real de esta venta?
El importe de 450 millones de dólares refleja el firm value, no el valor contable. Eso significa que incluye deuda neta y ajustes post-cierre. Fuentes del sector confirman que la operación generó minusvalías contables, alineadas con las registradas en Perú, Colombia y Argentina. En total, las desinversiones en la región han supuesto 4.300 millones de euros en pérdidas acumuladas, según datos consolidados de la CNMV.
El efecto en el balance de Telefónica
- Reduce la exposición cambiaria al peso mexicano.
- Mejora la ratio deuda/EBITDA, clave para las agencias de calificación.
- Libera capital para reforzar la inversión en fibra óptica y IA en Europa.
- Acelera la transición hacia un modelo de operador integrado de servicios digitales, no solo de telecomunicaciones.
¿Qué marco legal regula esta operación?
La venta depende de la aprobación de la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE) y del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT). Ambos organismos evalúan el impacto en la competencia y la continuidad del servicio. No hay riesgo de bloqueo: Melisa Acquisition no opera actualmente en México, por lo que no hay superposición de activos. Además, Telefónica Hispanoamérica —sociedad 100 % propiedad del grupo— actúa como vendedora, lo que simplifica la estructura jurídica.
Obligaciones post-venta
- Telefónica debe garantizar la continuidad operativa durante la transición.
- Se mantienen los contratos con empleados bajo la Ley Federal del Trabajo mexicana.
- El comprador asume los compromisos regulatorios vigentes, incluidos los de cobertura rural y calidad de servicio.
¿Qué significa esto para el futuro de Telefónica en Latinoamérica?
Brasil sigue siendo estratégico: concentra el 70 % de los ingresos regionales del grupo. Venezuela, aunque marginal, se mantiene por su posición geográfica y potencial de recuperación. Pero la salida de México cierra un ciclo. El grupo ya no busca liderazgo regional, sino eficiencia operativa selectiva.
Datos Clave
- La venta representa el último paso de una desinversión que comenzó en 2021.
- Telefónica operó en 10 países latinoamericanos en 2015; hoy solo está en 2.
- El firm value de 450 MUSD incluye ajustes por deuda neta y working capital.
- Las minusvalías no se detallan en la nota a la CNMV, pero son coherentes con las de Perú y Colombia.
- El cierre está sujeto a autorizaciones regulatorias mexicanas, con plazo estimado de 6 a 9 meses.
El contexto actual exige a los operadores priorizar mercados con alta penetración de fibra y 5G, donde Telefónica tiene ventaja en Europa. México, con una cobertura 5G limitada y una regulación compleja, ya no cumple ese perfil. La decisión no es táctica: es estructural. Y marca el rumbo de otros grupos globales que repiensen su presencia en mercados emergentes con alta volatilidad regulatoria y financiera.
