SPAR Gran Canaria refuerza su compromiso con la inclusión social al renovar por cuarto año consecutivo su apoyo al Club Interisleta Gran Canaria. Esta alianza impulsa el deporte adaptado como eje de transformación para personas con discapacidad intelectual, generando impacto real en su autonomía, salud y participación comunitaria. El patrocinio no es solo financiero: es un modelo de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.
¿Por qué el deporte adaptado es una herramienta clave para la inclusión?
El fútbol sala adaptado no busca campeones. Busca personas que se muevan, rían, decidan y pertenezcan. El Club Interisleta diseña sus sesiones con ludoterapia, juegos predeportivos y dinámicas cooperativas. Así, se eliminan barreras psicológicas y físicas sin sacrificar el desafío ni la motivación.
Los participantes —jóvenes y adultos mayores de 16 años— incluyen personas con síndrome de Down, parálisis cerebral o daño cerebral adquirido. Cada entrenamiento refuerza habilidades psicomotoras, cognitivas y sociales, con énfasis en la autoestima y la toma de decisiones.
El rol del patrocinador como facilitador estructural
SPAR Gran Canaria no aporta solo fondos. Su respaldo permite cubrir costes logísticos críticos: transporte para torneos nacionales, equipamiento especializado, seguros y alojamiento en encuentros interinsulares. Sin este respaldo, muchas actividades serían inviables.
¿Cómo impacta esta colaboración en la economía local?
El patrocinio genera un efecto multiplicador en la economía social de Canarias. El Club Interisleta contrata monitores locales, colabora con centros de día y entidades de apoyo a la diversidad funcional, y moviliza recursos en sectores como el turismo accesible y la hostelería inclusiva durante desplazamientos.
Además, SPAR Gran Canaria refuerza su marca con consumidores que valoran la ética empresarial. Un estudio de 2025 de la Cámara de Comercio de Gran Canaria revela que el 78 % de los canarios prefieren marcas con acciones comprobables de inclusión laboral y social.
La sostenibilidad del modelo depende de la continuidad
La renovación anual del acuerdo no es rutina. Es una señal de que el modelo funciona. Cada año, el club incrementa en un 12 % su número de participantes y amplía su red de colaboradores institucionales, como el Cabildo de Gran Canaria y el Gobierno de Canarias.
¿Qué marco legal y normativo sustenta esta iniciativa?
La colaboración se enmarca en la Ley 39/2006 de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia, la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad y el Plan Estratégico de Discapacidad de Canarias 2023–2030, que prioriza el acceso al deporte como derecho fundamental.
También responde al Reglamento (UE) 2023/1114 sobre divulgación de información no financiera, que exige a empresas de cierto tamaño reportar su impacto social. SPAR Gran Canaria incluye esta alianza en su informe anual de RSC, validado por auditoría externa.
La voz de los protagonistas
Yubi Cisneros, directora de Responsabilidad Social Corporativa y Comunicación, subraya que «el deporte no es un añadido: es un derecho y una palanca de cambio». Por su parte, Darío Santana, director deportivo del área de Discapacidad, afirma que «sin el apoyo de SPAR, no podríamos viajar, competir ni construir comunidad más allá de la isla».
¿Qué datos clave definen el impacto de esta alianza?
- Más de 200 personas con discapacidad intelectual han participado en los últimos cuatro años.
- El club ha organizado 17 torneos interinsulares y 9 competiciones nacionales con apoyo logístico de SPAR.
- El 92 % de los participantes reporta mejora en su autoestima y capacidad de socialización, según encuesta interna 2025.
- El 68 % de los jóvenes participantes ha accedido a prácticas laborales o formación dual tras su vinculación con el club.
- El patrocinio representa el 35 % del presupuesto operativo anual del área de discapacidad del club.
El modelo va más allá de la acción aislada. Es un ejemplo replicable de alianza público-privada que convierte la inversión social en capital humano, económico y ético. En una región con alta tasa de desempleo juvenil y envejecimiento acelerado, iniciativas como esta generan resiliencia social y fortalecen el tejido comunitario desde lo local.
