La unidad de explotación es la pieza clave para regularizar complejos turísticos abandonados en Canarias. Jéssica de León, consejera de Turismo y Empleo, impulsa su reforma antes de que termine la legislatura. El objetivo es recuperar suelo turístico perdido y reactivar infraestructuras vacías. La medida responde a una crisis estructural: más de 12.000 plazas hoteleras están inactivas en el archipiélago. Sin cambios legales, ese suelo podría perderse para siempre.
¿Qué es la unidad de explotación y por qué se está modificando?
La unidad de explotación es un concepto jurídico que define el mínimo conjunto funcional de alojamientos, servicios y equipamientos que debe operar como un solo destino turístico. Actualmente, su rigidez impide reactivar complejos que dejaron de funcionar por crisis, mala gestión o abandono.
El problema no es técnico, es económico
Muchos propietarios mantienen licencias caducadas o no cumplen con los requisitos de explotación continua. La normativa actual no contempla mecanismos de reactivación flexible. Eso genera suelo turístico ocioso: terrenos con potencial, pero sin actividad, sin empleo y sin ingresos fiscales.
¿Cómo afecta el conflicto de Irán al turismo canario?
El impacto del conflicto en el sector turístico de Canarias es real, pero no catastrófico. Las aerolíneas y turoperadores están redirigiendo vuelos hacia el archipiélago. Canarias se consolida como destino refugio, pero con una contrapartida: el aumento de precios en paquetes turísticos.
La clase media ya siente el golpe
El alza en costes afecta directamente a los turistas de origen europeo. Familias con rentas medias acortan su estancia. Eso reduce las pernoctaciones, aunque no el número de visitantes. El Gobierno de Canarias maneja tres escenarios: estabilidad, caída moderada y crisis aguda. En todos, la unidad de explotación es una herramienta de contención.
¿Qué cambios propone la consejera De León?
La reforma busca flexibilizar los requisitos de explotación continua. Se prevé permitir la reactivación progresiva de complejos, con plazos diferenciados y acompañamiento técnico. También se estudia vincular la renovación de licencias a compromisos de inversión y empleo local.
Se prioriza la sostenibilidad sobre la especulación
No se trata de autorizar nuevos desarrollos, sino de reutilizar lo existente. La reforma incluye cláusulas de revisión ambiental y social. Cada unidad de explotación deberá demostrar su contribución al empleo estable y a la diversificación territorial.
¿Qué dice la ley actual y qué cambia en 2026?
La Ley 10/2018 de Turismo de Canarias define la unidad de explotación como un conjunto integrado de instalaciones que debe operar de forma ininterrumpida. Pero no prevé mecanismos de reactivación tras abandono. La reforma introduce la figura del plan de reactivación turística, con plazos de 12 a 24 meses y supervisión de la Dirección General de Turismo.
Datos Clave
- Más de 12.000 plazas turísticas están inactivas en Canarias.
- El 68 % de los complejos abandonados están en Gran Canaria y Tenerife.
- La reforma de la unidad de explotación se tramita como enmienda a la Ley 10/2018.
- El Gobierno de Canarias prevé aprobarla antes de diciembre de 2026.
- El impacto económico estimado de la reactivación es de 320 millones de euros anuales en ingresos directos.
El contexto económico actual exige agilidad normativa. La guerra en Oriente Medio ha acelerado la necesidad de reforzar destinos seguros y resilientes. Pero la verdadera apuesta de Canarias no es solo captar turistas, sino retenerlos con calidad, empleo y sostenibilidad. La unidad de explotación deja de ser un mero requisito burocrático para convertirse en un instrumento de política pública. Su reforma marca un antes y un después en la gestión del suelo turístico del archipiélago.
