El desmantelamiento de la central nuclear de Zorita concluye tras dos décadas de trabajo técnico riguroso. Se han retirado más de 100.000 toneladas de residuos, incluyendo 15.000 toneladas radiactivas. El sitio vuelve a su estado previo a la construcción, sin rastros de contaminación residual. Este hito marca un precedente regulatorio, económico y ambiental para el sector energético español.
¿Por qué el desmantelamiento de Zorita es un referente mundial?
Zorita es la primera central nuclear española en cerrar y desmantelarse por completo. Entró en operación en 1969 y cesó en 2006. Su diseño PWR (Pressurized Water Reactor) de Westinghouse fue pionero en el país. El proceso, liderado por ENRESA, es uno de los primeros desmantelamientos integrales certificados a nivel global.
El reto técnico del corazón radiológico
El reactor, ubicado en un edificio de hormigón reforzado, requirió técnicas de segmentación remota y contención radiológica. Los equipos trabajaron bajo estrictos protocolos de dosis asimilables y clasificación de residuos. Cada componente fue analizado, descontaminado o acondicionado para su almacenamiento en el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de Villar de Cañas.
¿Cuál es el impacto económico del cierre de Zorita?
Durante sus 39 años de operación, la planta generó 36.515 millones de kWh, suficiente para abastecer anualmente a 25 provincias como Guadalajara. Evitó 32,37 millones de toneladas de CO₂, equivalente a retirar 7 millones de coches de la circulación durante un año. Su cierre generó 300 empleos directos y 6.000 indirectos en la comarca.
Transición energética y reactivación territorial
El terreno de 12 hectáreas, ahora propiedad de Naturgy, está listo para una nueva función. No se contempla reconversión nuclear. En su lugar, se evalúan usos industriales limpios o proyectos de energía renovable. Esto refuerza el modelo de transición justa, donde el cierre de instalaciones no implica abandono, sino reutilización estratégica.
¿Qué marco legal regula el desmantelamiento nuclear en España?
El proceso se rige por la Ley 25/1964 de Energía Nuclear, actualizada por el Real Decreto 1836/1999, y supervisado por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Cada fase exige certificación independiente de ausencia de contaminación residual. La Declaración de Cierre Radiológico es el documento final que habilita la liberación del suelo para usos no nucleares.
Rol de ENRESA y responsabilidad extendida
ENRESA asume la gestión integral: desde la planificación hasta el transporte y almacenamiento de residuos. Su financiación proviene del Fondo para el Desmantelamiento y Gestión de Residuos Radiactivos, alimentado por un recargo al kWh nuclear. Esto garantiza que los costes no recaigan sobre los contribuyentes.
¿Qué lecciones deja Zorita para futuros cierres nucleares?
El caso Zorita demuestra que el desmantelamiento es técnicamente viable, económicamente previsible y ambientalmente reversible. Su experiencia alimenta los planes de cierre de Santa María de Garoña, Trillo y Cofrentes, cuyos cronogramas se aceleran tras la Estrategia Energética Nacional 2023–2050, que fija el fin de la generación nuclear en 2035.
Datos Clave
- Primer desmantelamiento completo de una central nuclear en España.
- 20 años de trabajo técnico desde el cese definitivo en 2006.
- 100.000+ toneladas de residuos retirados; 15% radiactivo.
- 12 hectáreas restauradas con certificación del Consejo de Seguridad Nuclear.
- Inversión total estimada: 420 millones de euros (fuentes oficiales ENRESA).
- Sin incidentes radiológicos graves durante todo el proceso.
El desmantelamiento de Zorita no es solo un logro técnico. Es una prueba de que la gestión responsable del ciclo nuclear es posible. Refuerza la credibilidad del marco regulatorio español y sienta las bases para una transición energética ordenada, transparente y socialmente aceptada.
