La reciente decisión del Gobierno de Canarias de aumentar los tipos impositivos y equiparar los impuestos del tabaco rubio y negro ha generado un amplio debate en el archipiélago. Esta medida, que busca corregir distorsiones en el mercado y aumentar la recaudación, ha sido recibida con opiniones diversas por parte de los actores involucrados en la industria tabacalera. A continuación, se analizan los detalles de esta reforma y sus posibles repercusiones en el sector.
### Contexto de la Reforma Fiscal
Desde el año 2020, el Gobierno canario ha estado implementando una progresiva equiparación de los impuestos entre el tabaco rubio y negro, con el objetivo de eliminar las diferencias que existían entre ambos tipos. Hasta ahora, el tabaco rubio tenía un impuesto más elevado, lo que había llevado a una distorsión en el mercado. En 2025, el precio de referencia para 1.000 cigarrillos de tabaco rubio era de 110 euros, mientras que el tabaco negro se situaba en 100 euros. Esta diferencia había incentivado a algunos comerciantes a etiquetar productos de tabaco rubio como negro para beneficiarse de una menor tributación.
La Ley del Impuesto sobre las Labores del Tabaco (ILT), que se introdujo en 2015, había establecido una distinción clara entre ambos tipos de tabaco, pero la creciente recaudación no se alineaba con el volumen de ventas, lo que llevó al Gobierno a acelerar la equiparación de los impuestos. A partir de enero de 2024, el precio mínimo de referencia para una cajetilla de tabaco, sin contar el margen del vendedor, se fijó en 2,40 euros, lo que significa que los consumidores ya no podrán adquirir una cajetilla de 20 cigarrillos por menos de 2,50 euros, independientemente del tipo de tabaco.
### Impacto en el Sector Tabacalero
El sector tabacalero en Canarias es un pilar importante de la economía local, generando empleo para aproximadamente 5.000 personas y alcanzando exportaciones por valor de 258 millones de euros en 2024. Sin embargo, la reciente reforma fiscal ha suscitado preocupaciones entre los empresarios del sector. Algunos argumentan que el aumento de los impuestos podría llevar a un incremento en los precios de los productos, lo que podría desincentivar aún más el consumo de tabaco, especialmente entre los jóvenes.
Además, la Consejería de Hacienda ha señalado que la recaudación del ILT está estrechamente ligada al consumo interno de tabaco, que ha ido en disminución durante casi dos décadas. A pesar de esto, en enero de 2025, se recaudaron 9,2 millones de euros, un aumento respecto a los 8,6 millones del año anterior. Este incremento en la recaudación se ha atribuido a la lucha contra el comercio ilícito de productos de bajo precio, que ha sido un problema persistente en el archipiélago.
La reforma también ha sido vista como un intento de alinear la normativa local con las directrices de la Unión Europea, que busca desincentivar el consumo de tabaco a través de impuestos más altos. Sin embargo, la aceleración de la equiparación tributaria ha generado tensiones con algunas empresas del sector, que han expresado su preocupación por el impacto financiero que esto podría tener en sus operaciones.
### Reacciones de la Industria y el Gobierno
La respuesta de la industria tabacalera a la reforma ha sido variada. Algunas empresas han manifestado su descontento, argumentando que el aumento abrupto de los impuestos podría resultar en un incremento significativo de los costos operativos. Una empresa del sector ha estimado que el adelanto de la equiparación tributaria podría costarles hasta 14,18 millones de euros entre 2024 y 2030, lo que alteraría su planificación estratégica y financiera.
Por otro lado, el Gobierno de Canarias ha defendido la medida como necesaria para corregir las distorsiones del mercado y aumentar la recaudación fiscal. La Consejería de Hacienda ha indicado que la modificación de los impuestos es una potestad del Gobierno, aunque debe considerar las alegaciones presentadas por las empresas afectadas. En este sentido, el Consejo Consultivo ha dictaminado que se debe permitir un nuevo trámite de audiencia para las empresas que han presentado reclamaciones.
La situación actual del sector tabacalero en Canarias es compleja, y la reforma fiscal representa un cambio significativo en la forma en que se gravan los productos de tabaco. A medida que se implementan estas nuevas tasas, será crucial observar cómo responden tanto los consumidores como los productores a estos cambios. La industria deberá adaptarse a un entorno fiscal más estricto, mientras que el Gobierno buscará equilibrar la necesidad de recaudar impuestos con el objetivo de desincentivar el consumo de tabaco, especialmente entre los jóvenes.
En resumen, la reforma fiscal en el sector tabacalero de Canarias está en marcha, y sus implicaciones se sentirán en múltiples niveles. La industria se enfrenta a nuevos desafíos, mientras que el Gobierno busca cumplir con sus objetivos de recaudación y salud pública. La evolución de esta situación será un tema a seguir de cerca en los próximos años.
