La carretera GC-1, una de las principales arterias de Gran Canaria, está a punto de experimentar una significativa transformación. Con el objetivo de aliviar los atascos que afectan a la conexión entre Telde y Las Palmas de Gran Canaria, el Gobierno de Canarias ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de ampliación que incluye la incorporación de un cuarto carril. Esta obra, que se encuentra en fase de licitación hasta el 11 de febrero, está diseñada para mejorar la fluidez del tráfico y optimizar los accesos a zonas clave como La Pardilla y el polígono industrial de Bocabarranco.
### Detalles del Proyecto de Ampliación
El proyecto de ampliación de la GC-1 abarca un tramo de aproximadamente ocho kilómetros, que se extiende desde la conexión con la GC-100, cerca de la potabilizadora, hasta el enlace de la GC-117 hacia Salinetas. La inversión total para esta obra asciende a 9,4 millones de euros, con un plazo de ejecución estimado de doce meses. Según Pablo Rodríguez, consejero de Obras Públicas del Gobierno de Canarias, esta intervención es prioritaria y se espera que se materialice en el año 2026.
Uno de los principales problemas que se busca resolver con esta ampliación es la congestión del tráfico, que no solo se debe al elevado volumen de vehículos, sino también a la proliferación de accesos directos a lo largo del trazado. La nueva infraestructura está diseñada para cumplir con los estándares de una autovía A-100, lo que implica una vía de alta capacidad que pueda absorber grandes volúmenes de tráfico con altos niveles de seguridad y fluidez.
El proyecto incluye la creación de un cuarto carril continuo en ambos sentidos, lo que permitirá una mejor continuidad de los carriles y reducirá las interferencias que actualmente se producen en las salidas y paradas de guaguas. Además, se prevé la mejora de los enlaces y la creación de carriles de aceleración y deceleración, así como una mayor separación entre el tráfico, los peatones y las paradas de guaguas.
### Expropiaciones y Afectaciones Ambientales
La ejecución de este proyecto requerirá la expropiación de un total de 8.542 metros cuadrados de terreno. De esta superficie, 7.818 metros cuadrados serán expropiados de forma definitiva, mientras que 521 metros cuadrados se expropiarán temporalmente. Las edificaciones afectadas, que incluyen viviendas y almacenes, suman un total de 203 metros cuadrados. La valoración total de las expropiaciones se estima en 277.143,70 euros.
Entre los servicios que se verán afectados por las obras se encuentran una tubería de combustible, líneas de media tensión, y redes de abastecimiento y saneamiento. Sin embargo, desde el punto de vista ambiental, el proyecto no está sometido a Evaluación de Impacto Ambiental, ya que se ha determinado que no afectará a espacios naturales protegidos ni a planes parciales o especiales. Además, se prevén mejoras en las condiciones de uso de la vía actual.
El proyecto también contempla un plan específico para la gestión de residuos de construcción y demolición, con un coste estimado de 1.197.888,53 euros. Esta planificación busca minimizar el impacto ambiental de la obra desde su inicio hasta su finalización, asegurando un tratamiento adecuado de los residuos generados.
La intervención en la GC-1 no solo representa una mejora en la infraestructura vial de Gran Canaria, sino que también busca beneficiar a los ciudadanos de Telde y de otras áreas afectadas por el tráfico. Con la implementación de estas mejoras, se espera que la circulación en esta importante vía sea más fluida y segura, contribuyendo así al desarrollo y bienestar de la comunidad local.
