El panorama laboral en Canarias ha estado marcado por la creciente figura del autónomo, un sector que ha crecido en número y en importancia, pero que enfrenta desafíos significativos. Este artículo explora las historias de tres autónomos que, a pesar de las dificultades, continúan luchando por sus sueños y por la supervivencia de sus negocios en un entorno cada vez más complicado.
### Desafíos Cotidianos de los Autónomos
La vida de un autónomo en Canarias no es fácil. Fernando Lara, propietario de Cycla Canarias, es un claro ejemplo de ello. Desde que decidió emprender en el sector del ciclismo, ha experimentado tanto el éxito como la adversidad. Su negocio, que abrió en 2014, se benefició de un aumento en la demanda durante la pandemia, pero también ha enfrentado retos significativos, como la falta de protección social y la presión fiscal.
Lara, oriundo de Sevilla, se trasladó a Gran Canaria buscando mejores oportunidades. Sin embargo, la realidad de ser autónomo ha sido dura. «La única ventaja de ser autónomo es no tener un jefe», comenta. Pero esa libertad viene acompañada de una carga pesada: la constante preocupación por los ingresos, las deudas y la burocracia. La falta de medidas de protección social es una de sus principales quejas. «No puedo ponerme malo, ningún autónomo se puede permitir ese lujo», enfatiza, reflejando la angustia que sienten muchos en su situación.
La presión fiscal y las cuotas desproporcionadas son otros de los problemas que enfrentan. Lara menciona que las sanciones de Hacienda han afectado gravemente su negocio, llevándolo a una situación financiera crítica. La burocracia, que debería facilitar la vida de los emprendedores, se convierte en un obstáculo que consume tiempo y recursos. «Nos congelan las cuentas, nos congelan los TPV, no permiten trabajar a los empleados», lamenta.
Por otro lado, Óliver Alonso, quien dirige la Escuela de Masajes Begoña Ferrero, también comparte su experiencia. Con más de 25 años al frente del negocio familiar, Alonso ha visto cómo la carga administrativa y la falta de apoyo institucional han afectado su capacidad para operar. «Las últimas vacaciones largas que yo me cogí fueron en 2017», dice, reflejando el sacrificio personal que implica ser autónomo. La falta de tiempo para descansar o disfrutar de la vida personal es una realidad común entre los autónomos, quienes a menudo se ven obligados a priorizar el trabajo sobre su bienestar.
### La Lucha por la Dignidad y el Reconocimiento
Raquel Silva, propietaria de Muebles Baratos Las Palmas, también se enfrenta a una lucha diaria. Convertirse en autónoma fue una decisión que tomó por necesidad, y ahora, con cinco hijos, su vida está marcada por el trabajo constante. Silva gestiona dos tiendas de muebles de segunda mano y ofrece servicios de transporte, lo que implica un ritmo de trabajo frenético. Su día comienza temprano y termina tarde, y a menudo se siente abrumada por la presión de cumplir con todas sus responsabilidades.
«No hay tiempo para mí», dice Silva, quien se ve obligada a sacrificar su tiempo personal para poder mantener su negocio y cuidar de su familia. La ansiedad por las deudas y la presión fiscal son constantes en su vida. «Si no estás desvelada porque no puedes pagar algo al día siguiente, lo estás por la presión fiscal», explica, reflejando la angustia que sienten muchos autónomos en la actualidad.
Las historias de Lara, Alonso y Silva son solo una muestra de la realidad que viven más de 8,000 autónomos en Canarias. Este domingo, se unirán a una manifestación para exigir cambios y reconocimiento por parte de las instituciones. La plataforma Dignidad por los Autónomos busca visibilizar sus problemas y pedir medidas que realmente apoyen a este sector vital para la economía local.
Los autónomos piden que las cuotas sean proporcionales a sus ingresos reales, que se reconozca su valor social y que se implementen políticas que les permitan trabajar sin el miedo constante a la insolvencia. «Queremos que las instituciones se impliquen», clama Silva, quien, a pesar de las dificultades, sigue adelante con su pasión por el negocio.
La lucha de estos emprendedores no es solo por ellos mismos, sino por el futuro de sus familias y de sus negocios. A pesar de los obstáculos, todos coinciden en que no se arrepienten de haber tomado el camino del emprendimiento. La pasión por lo que hacen es lo que les mantiene en pie, a pesar de las adversidades. «Amo lo que hago, dar una nueva vida al mobiliario, es lo que me mantiene aquí, en la lucha», concluye Silva.
La manifestación del 30 de noviembre en Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife es una oportunidad para que los autónomos hagan escuchar su voz. Con un mensaje claro: «Basta ya». La esperanza es que, a través de la unión y la visibilidad, logren cambios significativos que mejoren sus condiciones laborales y les permitan seguir contribuyendo al tejido económico de Canarias.
