La borrasca Therese ha impactado de manera significativa en Gran Canaria, generando una serie de eventos climáticos adversos que han afectado a la población y a la infraestructura de la isla. Desde el 20 de marzo de 2026, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha mantenido un aviso especial debido a la probabilidad de precipitaciones intensas, que han superado los 300 litros por metro cuadrado en algunas zonas, como La Palma y Tenerife. Este fenómeno ha traído consigo vientos huracanados, alcanzando rachas de hasta 123 km/h, y olas que han superado los 5 metros, lo que ha llevado a la activación de protocolos de emergencia en varias localidades.
**Impacto en la Infraestructura y la Seguridad**
La situación ha sido crítica en varios puntos de Gran Canaria, donde las lluvias torrenciales han provocado el rebose de presas, como las de Siberio y El Parralillo. En la madrugada del 21 de marzo, estas presas comenzaron a desbordarse, lo que generó preocupación entre los residentes de La Aldea de San Nicolás, quienes celebraron el evento con repiques de campanas y voladores, una tradición local en tales circunstancias. Sin embargo, la celebración se ha visto empañada por los efectos adversos de la borrasca, que ha dejado a su paso un saldo de aproximadamente 600 incidentes y seis personas heridas. Las atenciones de emergencia se han centrado en achiques de agua en viviendas y locales, así como en la caída de ramas y objetos en las vías, y desprendimientos en las carreteras.
Las autoridades han cerrado varias carreteras debido a los peligros que representan las condiciones climáticas. Por ejemplo, la carretera GC-505, que conecta Mogán con San Bartolomé de Tirajana, ha sido cerrada debido al aumento del nivel del barranco que la cruza. Además, se han reportado desprendimientos en la GC-60, lo que ha llevado al Cabildo de Gran Canaria a tomar medidas preventivas para garantizar la seguridad de los conductores. La situación ha sido especialmente complicada en áreas como Tunte, donde las lluvias han causado varios deslizamientos de tierra.
**Recomendaciones y Medidas de Seguridad**
Ante la gravedad de la situación, las autoridades han emitido recomendaciones para la población. Se aconseja a los residentes que eviten salir de sus hogares a menos que sea absolutamente necesario, y que se mantengan informados sobre la evolución de la borrasca a través de los canales oficiales. Asimismo, se han establecido puntos de atención para aquellos que necesiten asistencia debido a las inundaciones o daños en sus propiedades.
La Aemet ha continuado monitoreando la situación, y se espera que las condiciones climáticas comiencen a mejorar en los próximos días. Sin embargo, la población debe estar alerta ante posibles nuevas lluvias y seguir las indicaciones de los servicios de emergencia. La colaboración entre los ciudadanos y las autoridades es crucial para enfrentar este tipo de fenómenos naturales, que pueden tener consecuencias devastadoras si no se manejan adecuadamente.
En resumen, la borrasca Therese ha puesto a prueba la resiliencia de Gran Canaria, revelando tanto la vulnerabilidad de la isla ante eventos climáticos extremos como la capacidad de respuesta de sus habitantes y autoridades. A medida que la isla se recupera de esta situación, es fundamental reflexionar sobre la importancia de la preparación ante desastres y la necesidad de implementar medidas que fortalezcan la infraestructura y la seguridad de la población frente a futuros fenómenos climáticos.