La reciente investigación llevada a cabo por el Juzgado de Violencia contra la Infancia y la Adolescencia de Las Palmas de Gran Canaria ha destapado una alarmante red que opera a través de plataformas digitales, con el objetivo de inducir a jóvenes a la anorexia y a la pérdida de peso extrema. Este caso ha cobrado relevancia tras el ingreso de una adolescente en el Hospital Insular de Gran Canaria, donde se detectó un cuadro de desnutrición severo que no era un caso aislado, sino parte de un fenómeno más amplio que involucra a múltiples jóvenes en situaciones similares.
El ingreso de la joven en agosto de 2025 fue el catalizador que llevó a los profesionales de la salud a investigar más a fondo su situación. Los psicólogos del hospital, al analizar el caso, se dieron cuenta de que la paciente no solo padecía un trastorno alimenticio, sino que había sido víctima de una inducción externa. Ante la gravedad de la situación, se activaron los protocolos judiciales pertinentes, lo que llevó a la intervención del juzgado. La investigación se centra en identificar a otros jóvenes que podrían estar siendo afectados por esta red.
### La Estructura de la Red
Los primeros hallazgos de la investigación han revelado que la red opera a través de una página web que actúa como su centro neurálgico. Esta plataforma establece una jerarquía de delgadez, donde las jóvenes son clasificadas en diferentes niveles según su pérdida de peso. Para avanzar de categoría, se les exige enviar fotografías de sus cuerpos, lo que genera una presión psicológica intensa para que continúen con su proceso de adelgazamiento, sin considerar los riesgos que esto conlleva para su salud.
La investigación ha identificado que los responsables de esta red podrían estar ubicados en Sudamérica, posiblemente en México, lo que complica la labor de las autoridades españolas. Sin embargo, se han encontrado indicios de que hay víctimas en España, lo que ha llevado al juez a solicitar a la Policía Nacional que amplíe la investigación. Los dos objetivos principales son identificar a todas las jóvenes afectadas que puedan estar atrapadas en estos grupos y localizar a los autores de los delitos para proceder con las detenciones y el cierre de las plataformas involucradas.
### Marco Legal y Consecuencias
Los actos investigados encajan en el artículo 361 bis del Código Penal, que fue introducido en 2021 mediante la Ley de Protección a la Infancia y la Adolescencia, conocida como Ley Rhodes. Esta legislación fue diseñada para cerrar un vacío legal que permitía que quienes promovían trastornos alimentarios en línea quedaran impunes. El artículo protege a los menores y a las personas con discapacidad de la distribución de contenidos que fomenten o faciliten trastornos de la conducta alimentaria, incluyendo la difusión a través de Internet y otras tecnologías de la información.
Las penas para quienes incurran en estos delitos van de uno a tres años de prisión o multas de seis a doce meses. Antes de la reforma, la incitación a la anorexia no se consideraba un delito directo, lo que dificultaba la condena de los responsables. Sin embargo, con la implementación de la Ley Rhodes, la simple difusión de estos contenidos se ha convertido en un delito, lo que ha generado un interés considerable en el ámbito judicial y médico.
La investigación está en sus primeras etapas, pero ya ha suscitado un debate sobre la responsabilidad de las plataformas digitales en la protección de los jóvenes. La presión social y la atención mediática sobre este caso podrían llevar a un cambio en la forma en que se regulan estos espacios en línea, así como a una mayor concienciación sobre los peligros de los trastornos alimenticios y la importancia de la salud mental entre los adolescentes.
La situación es preocupante, ya que la anorexia y otros trastornos alimenticios han ido en aumento en los últimos años, especialmente entre las jóvenes. La presión social, la búsqueda de la perfección estética y la influencia de las redes sociales son factores que contribuyen a la aparición de estos trastornos. La investigación en curso no solo busca desmantelar esta red, sino también ofrecer apoyo y asistencia a las jóvenes que han sido víctimas de esta manipulación.
Es fundamental que la sociedad tome conciencia de la gravedad de estos problemas y que se implementen medidas efectivas para proteger a los jóvenes de la influencia negativa que pueden ejercer ciertos grupos en línea. La colaboración entre las autoridades, los profesionales de la salud y las plataformas digitales será clave para abordar esta problemática y garantizar un entorno más seguro para todos.
