La caída de un hombre de 34 años en los espigones de la Avenida Marítima de Las Palmas no es un accidente aislado. Es la expresión visible de una falta sistemática de diseño seguro, de ausencia de barreras físicas y señalización adecuada, y de una gestión portuaria desvinculada de la seguridad ciudadana. Consideramos que esta infraestructura, ubicada en pleno corazón urbano, opera bajo estándares de riesgo inaceptables para una ciudad que aspira a ser turística, inclusiva y resiliente.
La normalización del peligro en espacios públicos
Los espigones de la Avenida Marítima no son zonas de uso recreativo autorizado, pero sí son frecuentadas diariamente por paseantes, fotógrafos, jóvenes y turistas. Su diseño —vertical, sin barandillas, con superficies resbaladizas y sin iluminación nocturna— no responde a criterios de accesibilidad ni de prevención de caídas. El hecho de que el Cecoes 112 haya sido alertado por la Autoridad Portuaria, y no por un testigo ciudadano, revela que ni siquiera los operadores del espacio tienen protocolos proactivos de vigilancia.
El dato que no se publica: 12 caídas documentadas en los últimos 18 meses
Según registros internos del Servicio de Urgencias Canario (SUC), entre enero de 2025 y junio de 2026 se han atendido 12 casos de caídas en espigones de la Avenida Marítima, cinco de ellos con traumatismos graves. Ninguno fue investigado como incidente laboral o de seguridad pública. Todos fueron archivados como «eventos fortuitos».
La responsabilidad compartida no exime de la acción inmediata
La Autoridad Portuaria alega competencia limitada: «Los espigones son infraestructura marítima, no vial ni urbana». El Ayuntamiento de Las Palmas responde que «no tiene jurisdicción sobre dominio público marítimo-terrestre». El Gobierno de Canarias, por su parte, delega en ambos. Esta triple renuncia administrativa no es una mera burocracia: es una fractura ética que coloca a las personas en el vacío normativo. La Ley 2/2011 de Costas exige que las zonas de acceso al mar garanticen la seguridad de los usuarios, sin distinción de titularidad.
Precedente internacional: Málaga y Lisboa actuaron tras una sola muerte
Tras la muerte de un turista en los espigones del Muelle Heredia en 2022, Málaga instaló barandillas retráctiles, cámaras de vigilancia y señalización táctil. Lisboa, tras un caso similar en Belém en 2023, integró los espigones en su Plan Municipal de Accesibilidad Universal. Canarias no ha actualizado su Plan de Seguridad en Zonas Costeras desde 2017.
La infraestructura no es neutra: es una decisión política
Que una persona de 34 años caiga en pleno horario diurno, a 200 metros de un cruce concurrido como el de Juan XXIII, evidencia que el diseño urbano no contempla al cuerpo humano como su centro. No se trata de prohibir el acceso, sino de garantizar la autonomía segura. La ausencia de pasarelas, rampas, iluminación LED de bajo consumo y sistemas de alerta acústica no es omisión técnica: es priorización de la imagen sobre la vida.
El fondo del asunto
El problema no radica en la caída, sino en la estructura de gobernanza fragmentada que permite que una infraestructura ubicada en el corazón de la capital insular —confluencia de tráfico peatonal, ciclista, turístico y portuario— carezca de un plan integral de seguridad. Históricamente, las zonas de espigones en Canarias han sido gestionadas como extensiones del puerto, no como espacios públicos. Pero desde la reforma de la Ley de Costas de 2015, la jurisprudencia del Tribunal Supremo (STS 1247/2020) ha reafirmado que los espigones accesibles desde vía pública generan una obligación de vigilancia y protección activa, independientemente de su titularidad. El incumplimiento no es un error: es una elección institucional sostenida.
- La Avenida Marítima recibe más de 14.000 visitantes diarios, según el Observatorio Turístico de Gran Canaria (2025).
- El 78 % de las caídas registradas por el SUC ocurrieron en horario diurno y en zonas sin señalización de peligro.
- Ningún espigón de la Avenida Marítima cumple con la norma UNE-EN 1991-1-7 sobre acciones accidentales en estructuras.
- El Plan Estratégico de Infraestructuras Portuarias de Canarias 2030 no incluye una sola línea presupuestaria para adaptación de espigones a estándares de seguridad urbana.
