La llegada del remolcador Open Arms a las aguas canarias ha suscitado un intenso debate sobre el papel de las ONG en las operaciones de salvamento marítimo. Mientras algunos ven en estas iniciativas una respuesta humanitaria necesaria ante la crisis migratoria, otros cuestionan su efectividad y legalidad en el contexto de las normativas internacionales. Este artículo explora las implicaciones de la presencia de Open Arms en Canarias, así como las responsabilidades que conlleva el salvamento en alta mar.
### La Operativa de Open Arms y sus Limitaciones
Open Arms es una ONG que ha ganado notoriedad por sus operaciones de rescate en el Mediterráneo, pero su llegada a Canarias plantea interrogantes sobre su capacidad para llevar a cabo rescates efectivos. Según el doctor en Marina Civil, Rafael Muñoz, los buques de Open Arms no están reconocidos como unidades de búsqueda y rescate (SAR) por la Organización Marítima Internacional (OMI). Esto significa que, aunque pueden responder a emergencias, no están operando bajo el marco normativo de las agencias de seguridad marítima estatales, lo que podría comprometer la calidad y la seguridad de sus operaciones.
El convenio internacional SAR79 establece que todos los buques en el mar deben responder a llamadas de auxilio de otros barcos en peligro. Sin embargo, la pregunta que surge es si Open Arms está dispuesta a cumplir con este compromiso en situaciones que no involucren a migrantes. La ONG ha sido criticada por su enfoque selectivo, que parece priorizar las operaciones relacionadas con la inmigración irregular, dejando de lado otras emergencias marítimas que podrían requerir asistencia.
Además, el remolcador Open Arms, un buque de 1974, no está diseñado para realizar rescates en condiciones óptimas. Su estructura y velocidad limitan su capacidad para asistir a embarcaciones en peligro, lo que plantea dudas sobre su efectividad en situaciones críticas. La falta de un marco operativo claro y la dependencia de donaciones privadas para su funcionamiento también generan preocupación sobre la sostenibilidad de sus operaciones a largo plazo.
### La Interacción con las Agencias Estatales de Salvamento
La llegada de Open Arms a Canarias no solo plantea cuestiones operativas, sino también políticas. La ONG ha sido vista como una alternativa a las agencias de salvamento marítimo estatales, que son las únicas responsables de garantizar la seguridad en el mar. La interacción entre Open Arms y estas agencias es crucial, ya que cualquier conflicto en las directrices operativas podría poner en riesgo vidas humanas.
La operativa de Open Arms podría entrar en conflicto con las instrucciones de los centros de coordinación de emergencias marítimas. Por ejemplo, si Open Arms decide permanecer en el área esperando más migrantes, podría obstaculizar las operaciones de rescate de las agencias estatales, que están diseñadas para responder a todas las emergencias en su área de responsabilidad. Esto no solo es una cuestión de eficiencia, sino también de ética, ya que la vida humana debe ser la prioridad en cualquier operación de salvamento.
La situación se complica aún más si se considera que Open Arms podría estar utilizando fondos públicos para sus operaciones, lo que plantea interrogantes sobre la transparencia y la rendición de cuentas. La dependencia de donaciones y la falta de un marco regulatorio claro podrían llevar a una falta de responsabilidad en sus acciones, lo que es inaceptable en un contexto donde la vida de las personas está en juego.
En este contexto, es fundamental que las autoridades canarias exijan una mayor inversión y recursos para las agencias de salvamento marítimo. La colaboración entre las ONG y las agencias estatales debe ser clara y estar bien definida, evitando así cualquier confusión sobre quién es responsable en situaciones de emergencia. La seguridad marítima no debe ser un campo de batalla político, sino un esfuerzo conjunto para salvar vidas.
La llegada de Open Arms a Canarias representa un desafío para el sistema de salvamento marítimo en la región. Mientras que la ONG puede tener buenas intenciones, su operativa y enfoque selectivo plantean serias dudas sobre su efectividad y legalidad. Es imperativo que se establezcan protocolos claros y que se priorice la colaboración entre las ONG y las agencias estatales para garantizar que las vidas humanas sean siempre la prioridad en el mar.