En un contexto donde el costo de la vivienda se ha disparado y el espacio en los hogares se ha vuelto cada vez más limitado, el alquiler de trasteros se ha convertido en una alternativa viable para muchos canarios. Este fenómeno no es solo una moda pasajera, sino una respuesta a cambios profundos en la forma de vivir y trabajar en el Archipiélago. Las viviendas más pequeñas, el aumento de los alquileres y la creciente movilidad residencial han llevado a que los trasteros se conviertan en una extensión del hogar o incluso en una herramienta de trabajo esencial.
La tendencia ha crecido notablemente en lugares como Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife y el Puerto de la Cruz, donde la demanda de estos espacios ha aumentado considerablemente. Empresas como Más que Trasteros, que opera en Santa Cruz y el Puerto de la Cruz, gestionan cerca de 750 espacios que varían desde 1,5 metros cuadrados hasta minialmacenes de 16 metros. Según su responsable, José Luis Davara, su empresa se presenta como «una solución de espacio» para un perfil de cliente diverso que incluye desde particulares en proceso de mudanza hasta autónomos que necesitan un lugar para almacenar mercancía o herramientas.
### Flexibilidad y Accesibilidad: Claves del Éxito
Una de las características que ha impulsado el crecimiento de este sector es la flexibilidad que ofrecen las empresas de trasteros. A diferencia de los trasteros tradicionales, que suelen requerir contratos largos y penalizaciones por incumplimiento, muchas de estas empresas ofrecen alquileres mensuales sin permanencia. Esto permite a los usuarios entrar y salir del servicio según sus necesidades, lo que genera una alta rotación de clientes, pero también una ocupación sostenida. En el caso de Más que Trasteros, la ocupación supera el 85% durante gran parte del año.
La ubicación de los trasteros también es un factor determinante en su éxito. Mientras que los primeros trasteros en las Islas estaban situados en las afueras, ahora la mayoría se encuentran en zonas céntricas o bien conectadas, facilitando el acceso. La posibilidad de aparcar cerca del trastero y realizar la carga y descarga sin complicaciones es casi tan importante como el propio espacio. Esto ha llevado a que muchas empresas se concentren en ofrecer servicios en áreas donde la demanda es alta, como en la capital y municipios cercanos.
En Gran Canaria, Trasteros Telpark, que comenzó a operar en 2019, ha visto un crecimiento exponencial en la competencia. Su centro en Albareda cuenta con cerca de 200 trasteros de entre uno y once metros cuadrados, con una ocupación que ronda el 80%. La demanda proviene principalmente de particulares, aunque el número de empresas y autónomos que utilizan estos espacios también está en aumento. Pequeños comercios y distribuidores de comercio electrónico encuentran en los trasteros una alternativa más económica que un local comercial tradicional, lo que les permite ahorrar en costos fijos como seguridad, agua o luz.
### Un Mercado en Expansión
El auge de los trasteros en Canarias también se debe a la creciente movilidad de la población. Personas que llegan de la Península con sus pertenencias, residentes extranjeros que pasan temporadas en las Islas o propietarios que alquilan su vivienda durante parte del año recurren a estos espacios como una solución intermedia. Muchos europeos dejan sus pertenencias en trasteros cuando regresan a sus países durante los meses de verano, lo que contribuye a la alta demanda.
Los precios de alquiler de trasteros en Canarias son accesibles para la mayoría de los bolsillos. Un trastero pequeño puede costar entre 45 y 50 euros mensuales, lo que es suficiente para almacenar varias maletas, cajas o enseres básicos. A medida que aumenta el tamaño del trastero, también lo hace el costo, aunque sigue siendo competitivo en comparación con otras opciones de almacenamiento. Desde el punto de vista empresarial, el sector presenta barreras de entrada relativamente bajas y una estructura de costos contenida. No requiere grandes plantillas y, una vez realizada la inversión inicial en adecuación y seguridad, los gastos recurrentes son limitados. Sin embargo, la rentabilidad no es inmediata y depende de alcanzar un volumen de ocupación suficiente durante varios años.
El crecimiento del sector ha llevado a una mayor competencia y a la aparición de modelos de gestión diversos. Algunas empresas ofrecen atención al cliente las 24 horas del día, mientras que otras optan por sistemas automatizados de acceso mediante tarjetas o códigos, sin necesidad de empleados en el centro. En todos los casos, la seguridad es un elemento central, con cámaras de vigilancia, control de accesos y seguros frente a robos o incendios, lo que brinda tranquilidad a los usuarios.
En un panorama donde las viviendas son cada vez más ajustadas y los precios continúan en aumento, el alquiler de trasteros se presenta como una solución práctica y económica para muchos canarios. A medida que el número de empresas en Gran Canaria y Tenerife sigue creciendo, también se observa un interés creciente en las islas no capitalinas, donde aún hay un amplio margen para la expansión. La demanda de trasteros en lugares como Lanzarote y Fuerteventura está en aumento, aunque actualmente no hay suficientes opciones disponibles para satisfacerla. Esto sugiere que el mercado de trasteros en Canarias tiene un futuro prometedor, con oportunidades de crecimiento aún por explorar.
