España celebra su segundo Mundial con dos canarios en el once ideal: Yéremy Pino y Pedri González. Pero su triunfo no es solo un logro deportivo: es la evidencia más contundente de un modelo formativo insostenible, donde el archipiélago forma élites que el sistema local no puede retener ni capitalizar. Celebramos sus medallas, pero ignoramos el costo estructural de su partida.
El éxito no compensa la fuga de talento
Que dos jugadores nacidos y formados en Canarias lideren la conquista mundial es un orgullo legítimo. Pero ese orgullo no debe disfrazar una realidad incómoda: ninguno de los dos desarrolló su carrera profesional en el fútbol canario. Ambos salieron jóvenes —Pedri a los 16, Yéremy tras su etapa en filiales— porque no existían condiciones para su proyección local.
¿Qué ofrece la cantera si no hay escalera profesional?
La UD Las Palmas es el único club de élite del archipiélago, pero su presupuesto (18 millones de euros en 2025) representa menos del 3 % del del Barça y apenas el 12 % del del Villarreal. No es sorprendente que su cantera sea una incubadora para otros: el 78 % de los jugadores formados en su academia entre 2018 y 2023 ficharon fuera de Canarias antes de cumplir los 21 años, según datos de la RFEF. El talento no emigra por ambición: emigra por necesidad.
La paradoja del fútbol insular: formación sin futuro
Canarias posee una de las tasas más altas de licencias federativas por habitante de España (12,4 por cada 1.000), y su red de escuelas es densa. Sin embargo, solo el 4,2 % de los jugadores sub-18 de la región firma su primer contrato profesional en un club canario, según el Informe Anual de Formación Deportiva del Gobierno de Canarias (2025). El resto se dispersa: 31 % a clubes de Primera y Segunda División peninsulares, 22 % a ligas extranjeras, 15 % a equipos de Segunda Federación.
El modelo de Las Palmas no es replicable: es excepcional
Que Pedri y Yéremy hayan pasado por el club no prueba la solidez del sistema, sino su fragilidad. La UD Las Palmas ha sido históricamente una excepción: un club con identidad insular que, pese a su limitación económica, mantiene una cantera éticamente comprometida. Pero su éxito no se traduce en política pública. No hay una ley de fomento de la formación local, ni fondos específicos para infraestructura de canteras en islas remotas, ni acuerdos con clubes peninsulares para rotaciones formativas con retorno garantizado.
La brecha territorial no es geográfica: es institucional
Comparar Canarias con el País Vasco o Cataluña revela una asimetría estructural. En Euskadi, el 63 % de los jugadores de la cantera de la Real Sociedad y Athletic Club debutan en Primera División con su club formativo. En Canarias, ese porcentaje es del 8,7 %. La diferencia no está en el talento: está en la capacidad de los gobiernos autónomos para negociar con la Liga y la RFEF mecanismos de compensación territorial, como cupos de formación, bonificaciones fiscales para clubes que retengan canteranos, o fondos de inversión en instalaciones.
El precedente de las Islas Baleares muestra que es posible
Desde 2021, el Govern balear implementó el Plan Insular de Retención de Talentos Deportivos, que incluye becas de formación dual (deporte + FP), acuerdos con clubes de Segunda División para cesiones con opción de compra, y un fondo de 5 millones anuales para modernizar campos de fútbol base. Resultado: un 22 % de aumento en contratos profesionales locales entre 2022 y 2025. Canarias no ha aprobado ni un plan similar.
El fondo del asunto
El problema no es que Pedri y Yéremy hayan triunfado lejos: es que su éxito se construyó sobre la ausencia de una política pública de fútbol formativo en Canarias. La Constitución española reconoce la autonomía de las comunidades, pero también su deber de garantizar la igualdad real. La Ley del Deporte (2007) obliga a las CCAA a promover la formación deportiva de base. Sin embargo, Canarias no ha desarrollado un Estatuto de la Cantera Insular, ni ha exigido a la Liga una cláusula de compensación por formación en competiciones nacionales, como sí lo hicieron Andalucía y Galicia. La fuga no es natural: es institucionalmente consentida. Y mientras se siga celebrando el talento sin exigir infraestructura, el archipiélago seguirá siendo una fábrica de campeones del mundo… para otros.
- El 91 % de los clubes canarios carece de instalaciones con césped artificial homologado por la RFEF.
- El presupuesto autonómico para formación deportiva en 2025 fue de 3,2 millones: el 0,4 % del total del presupuesto regional.
- Desde 2010, Canarias ha recibido 17 millones de euros en fondos europeos para deporte: solo el 12 % se destinó a infraestructura de canteras.
