Restaurado el retablo de San Juan Bautista del templo del mismo nombre de la Villa de Arriba

Este retablo tiene su origen en el último tercio del siglo XVIII. En su decoración, al igual que sucede en el caso del retablo de Los Remedios, tradicionalmente se ha atribuido la intervención del célebre pintor lagunero Carlos de Acosta, cuyo estilo parece presente en las rocallas y motivos vegetales que lo singularizan. No obstante, otras fuentes desacreditan tal autoría, aproximándola a Cristóbal Afonso, quien intervino en las pinturas de la cubierta de la capilla mayor y en las puertas de la hornacina del Cristo de la Columna.  Responde a un modelo de retablo bastante difundido en los templos del Valle de La Orotava, donde el plano arquitectónico se simplifica en beneficio de la ornamentación.

Lo preside la imagen de San Juan Bautista joven e imberbe, una talla anónima de origen genovés cuyo origen se sitúa hacia 1780. Destaca por la policromía de su vestimenta de gusto rococó, así como por las alas doradas símbolo de su función como Ángel Precursor. Por su parte, el ático del retablo queda coronado por un óleo sobre lienzo en el que se representa a Santa Bárbara, anónimo aunque datado anterior a 1739 es decir, ostensiblemente antes de ejecución del citado retablo. Se trata de una pintura cuyas características pictóricas y compositivas la aproximan a los pintores locales de la época que reprodujeron, profusamente, los modelos popularizados por Cristóbal Hernández de Quintana.

Los trabajos de restauración del retablo, que han devuelto el esplendor y la policromía original del mismo, han sido realizados por la restauradora Candelaria García y financiados por el Cabildo de Tenerife en la colaboración con la Delegación de Patrimonio de la Diócesis Nivariense.

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