Las zonas turísticas aglutinan la mayoría de viviendas en régimen de alquiler vacacional

Es bueno para el sector y sobre todo, para las pymes y autónomos, que encuentran un nicho de trabajo interesante y continuo, porque el alquiler, en sí mismo, es potenciador de la reforma de las viviendas de manera continuada. Por otro lado, también provoca distorsiones en el mercado del alquiler, que no son buenas ni convenientes, ya que repercute negativamente sobre el alquiler de larga duración. Por eso hay que buscar el equilibrio, que permita obtener beneficios, sin crear alteraciones no deseables.

Oscar Izquierdo presidente de FEPECO señala que: “el fenómeno del alquiler vacacional es global, se ha instalado en todos sitios para quedarse. Significa una nueva forma de entender el viaje, el turismo, el descanso y el ocio, otra forma de conocer lugares, implicándose e injertándose en el territorio. No hay que despreciarlo, todo lo contrario, hay que entenderlo, para apropiarlo y obtener los beneficios que conlleva, como una oportunidad de negocio, empleo y actividad económica”.

Es generador de actividad en muchos sectores económicos. Poniendo en una balanza los beneficios y los perjuicios, se sale ganando, apostando por el alquiler vacacional, como productor de ocupación laboral y trabajo constante. Es el presente, la modernidad, que exige tomar aquellas medidas oportunas que faciliten su evolución natural, para minimizar los perjuicios que pueda ocasionar.

FEPECO propone que desde la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias se abra una Mesa Multisectorial, donde estén representados todos los sectores económicos implicados o afectados por el alquiler vacacional, para buscar un consenso que posibilite normalizarlo. Sólo desde el diálogo y la búsqueda sincera de soluciones, se llegará a una regulación satisfactoria para todos, sin vencedores, ni vencidos.

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