El CB Gran Canaria avanza a velocidad de crucero en su reconstrucción deportiva, pero su estructura institucional sigue sin definirse. A más de dos semanas del fin del mandato de Sitapha Savané, el club permanece sin presidente. El Cabildo de Gran Canaria, accionista mayoritario, evalúa un modelo de gobernanza más colegiado y menos centrado en una sola figura. La decisión no es técnica, sino estratégica y política.
¿Por qué se retrasa la designación del nuevo presidente del CB Gran Canaria?
El vacío institucional no responde a una parálisis, sino a una deliberación intencional. El Cabildo insular priorizó cerrar el tejido deportivo antes de definir la cúpula directiva. Se ratificaron renovaciones, se gestionaron ceses como los de Lakovic y Willy Villar, y se aceleraron fichajes clave. Solo tras esa consolidación se abrió formalmente el proceso de liderazgo.
El consejero de Deportes, Aridany Romero, dejó claro que no habría un vacío de poder: «gente del club, gente que ha estado vinculada y que lo podría estar en el futuro» asume funciones transitorias. Pero esa interinidad no es un sustituto, sino un puente hacia un nuevo sistema.
¿Qué modelo de gobernanza propone el Cabildo para el CB Gran Canaria?
El cambio no es solo de persona, sino de paradigma. Se contempla un modelo menos personalista, con mayor participación de actores institucionales, técnicos y sociales. Esto implica revisar los estatutos, redefinir competencias del consejo y reforzar mecanismos de rendición de cuentas. El objetivo es alinear al club con los estándares de transparencia y sostenibilidad financiera exigidos por la Ley del Deporte 10/1990, actualizada por la Ley 3/2023 de Reforma del Régimen Jurídico del Deporte.
El rol del director deportivo Francesc Solana
La llegada de Francesc Solana no es un mero fichaje técnico. Su perfil —con experiencia en gestión integral y desarrollo de cantera— refuerza la apuesta por una dirección ejecutiva fuerte, capaz de operar con autonomía bajo un consejo supervisado, no autoritario.
La presencia simbólica de Lisandro Hernández
En la rueda de prensa de Solana, Lisandro Hernández asistió como observador, no como protagonista. Su presencia generó especulación, pero no hay confirmación oficial. Su experiencia en gestión pública y vinculación histórica con el club lo posicionan como uno de los perfiles evaluados —no el único— dentro de un proceso abierto y plural.
¿Cuál es el impacto económico de esta transición institucional?
El retraso no afecta la operativa diaria, pero sí la proyección financiera a medio plazo. Sin un presidente con facultades para firmar convenios estratégicos, se postergan acuerdos con patrocinadores institucionales y alianzas con ayuntamientos y universidades. Según datos del Instituto Canario de Estadística (ISTAC), el sector del deporte profesional aportó 142 millones de euros al PIB de Gran Canaria en 2025. El CB Gran Canaria representa el 18 % de ese impacto. Una gobernanza estable acelera la captación de fondos europeos del Programa Erasmus+ Deporte y del Fondo de Recuperación NextGenerationEU.
¿Qué marco legal regula la designación del presidente del CB Gran Canaria?
El club opera bajo régimen de sociedad anónima deportiva (SAD), regulada por el Real Decreto 1006/1990 y la Ley 3/2023. Estas normas exigen: transparencia en la selección, publicidad de los requisitos, evaluación de idoneidad económica y ética, y participación de representantes de los socios. El Cabildo, como accionista mayoritario, debe garantizar que el proceso respete el principio de igualdad de oportunidades, evitando cooptación o designación unilateral.
Datos Clave
- El mandato de Sitapha Savané finalizó el 30 de junio de 2026, tras una gestión transitoria de 11 meses.
- El Cabildo de Gran Canaria posee el 51 % del capital social del CB Gran Canaria.
- El nuevo modelo de gobernanza prioriza la colegialidad, la rendición de cuentas y la participación de actores sociales.
- La Ley 3/2023 exige que los presidentes de SAD cuenten con solvencia económica y ausencia de inhabilitaciones legales.
- El club cerró la temporada 2025/26 con un déficit operativo de 2,3 millones de euros, según su memoria económica provisional.
El futuro del CB Gran Canaria no se juega solo en la pista. Se construye en las salas de reunión, en los estatutos revisados y en la forma en que se distribuye la autoridad. La espera no es incertidumbre: es una decisión consciente de construir una institución más resiliente, más representativa y más alineada con las exigencias del deporte del siglo XXI.
