La Agencia Tributaria Canaria (ATC) ejecutará 210 visitas in situ este año, triplicando las 75 realizadas en 2025. Esta escalada responde a un Plan de Acción Anual reforzado, tras comprobar que la primera fase de controles presenciales arrojó resultados positivos. La medida forma parte de una estrategia integral contra el fraude fiscal, con impacto directo en la recaudación y la equidad tributaria en Canarias.
¿Por qué la ATC triplica las visitas de inspección en 2026?
La decisión no responde a una sospecha generalizada, sino a datos objetivos. En 2025, las 75 visitas in situ permitieron detectar desajustes en declaraciones, inconsistencias en facturación y omisiones en el registro censal. El éxito operativo validó la metodología y justificó su expansión.
La ATC prioriza ahora los sectores con mayor riesgo de infracción: comercio minorista, hostelería, construcción y autónomos con facturación desproporcionada a su actividad declarada. Cada visita incluye verificación de libros contables, conciliación con datos bancarios y cruzamiento con información de otras administraciones.
¿Cómo afecta la falta de personal a la eficacia de las inspecciones?
La ATC opera con solo el 61 % de su Relación de Puestos de Trabajo (RPT). De los 752 puestos previstos, 459 están cubiertos. Esa brecha de 293 plazas genera presión operativa, pero no reduce la exigencia técnica. Los inspectores actúan bajo protocolos estandarizados y apoyados por herramientas de análisis predictivo, que priorizan los casos con mayor probabilidad de infracción.
La digitalización compensa parcialmente la escasez de personal
- El sistema SICAN (Sistema Integrado Canario de Administración Tributaria) automatiza la selección de contribuyentes para inspección.
- Las notificaciones se envían vía notificación electrónica obligatoria, reduciendo tiempos y errores.
- El 92 % de las declaraciones del IRPF y del IVA se presentan ya de forma telemática.
¿Qué otros controles se intensifican además de las visitas?
Los controles censales suben de 15.000 a 18.000 en 2026. No son sanciones, sino verificaciones de identidad, domicilio fiscal, actividad económica y representantes legales. Su objetivo es garantizar que la base de datos tributaria sea fiable para futuras actuaciones.
Asistencia al contribuyente: prevención antes que sanción
- La ATC atendió a 41.000 personas en su declaración: la cifra más alta de España.
- Se reforzaron los puntos de atención presencial en Las Palmas y Santa Cruz.
- Se lanzó una campaña de formación para autónomos sobre obligaciones formales del IVA y el IRPF.
¿Cuál es el marco legal y económico de esta estrategia?
La ATC actúa bajo la Ley 20/1991, de 7 de noviembre, de los Impuestos Tributarios de Canarias, y el Real Decreto 1065/2007, que regula la inspección tributaria. Su autonomía financiera le permite reinvertir hasta el 100 % de los ingresos adicionales generados por actuaciones correctoras.
Económicamente, cada euro invertido en inspección genera 4,3 euros en recaudación adicional, según el informe anual 2025 de la ATC. Además, el aumento de controles disuade el fraude estructural y mejora la percepción de justicia fiscal entre los contribuyentes cumplidores.
Datos Clave
- Las visitas in situ pasan de 75 en 2025 a 210 en 2026.
- La plantilla opera al 61 % de su RPT: 459 de 752 puestos cubiertos.
- Los controles censales suben de 15.000 a 18.000.
- La ATC atendió a 41.000 personas en su declaración: récord nacional.
- El sistema SICAN prioriza casos con algoritmos de riesgo fiscal.
- Cada euro en inspección genera 4,3 euros en recaudación adicional.
La estrategia de la ATC refleja una evolución clara: de la reacción a la infracción, al diseño proactivo de controles basados en datos. No se trata solo de sancionar, sino de construir un sistema tributario más transparente, eficiente y justo. La escasez de personal no frena la acción, pero sí exige mayor precisión técnica y mayor apoyo digital. El reto está en mantener la intensidad sin sacrificar la calidad ni la seguridad jurídica del contribuyente.
