El Museo Arqueológico Benahoarita (MAB) ha dado un paso significativo en la preservación del patrimonio cultural de La Palma al incorporar a su colección dos grabados rupestres de época prehispánica. Estas piezas, que han sido custodiadas durante más de cuarenta años por dos particulares, fueron entregadas recientemente al museo, lo que marca un hito en la historia arqueológica de la isla. La entrega de estos petroglifos no solo enriquece la colección del MAB, sino que también subraya la importancia de la conservación del patrimonio histórico en Canarias.
### Custodia y Protección de los Petroglifos
Los petroglifos, que fueron hallados en el yacimiento del Llano de Las Lajitas, en la cumbre de Garafía, fueron recogidos en 1982 durante una expedición liderada por Ramón Rodríguez Martín, el entonces Comisario Insular de Arqueología. Debido a su reducido tamaño y valor artístico, las piezas estaban en riesgo de expolio, lo que llevó a sus custodios, Domingo Miguel Rodríguez González y María del Pilar Perdomo Cáceres, a mantenerlas en un entorno seguro durante cuatro décadas.
Inicialmente, los grabados fueron trasladados al Colegio de Las Tricias, pero la falta de espacio en el Museo Insular de aquel momento obligó a su depósito en un domicilio particular. Esta decisión fue crucial para garantizar su protección y conservación, ya que las piezas no estaban expuestas a los elementos ni a posibles actos de vandalismo. La entrega al MAB representa un acto de responsabilidad y compromiso con el patrimonio histórico de La Palma, como destacó Miriam Perestelo, consejera de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de La Palma.
### Valor Arqueológico y Artístico de las Piezas
Los grabados rupestres entregados al MAB son de gran relevancia técnica y artística. Realizados mediante la técnica del picado sobre lajas de basalto, las piezas presentan características únicas que las hacen destacar en el contexto arqueológico de la región. La primera de ellas es una plaqueta triangular de 40 por 28 centímetros, que presenta una espiral de gran desarrollo. Su excelente estado de conservación se debe a que permaneció boca abajo durante mucho tiempo, lo que la protegió de la erosión.
La segunda pieza es un panel de 41 por 27 centímetros, decorado con motivos meandriformes de notable acabado. Al no haber estado expuesta a los agentes atmosféricos durante décadas, el picado se conserva con gran nitidez, lo que permite apreciar la habilidad de los antiguos artistas que crearon estas obras. La importancia de estos grabados radica no solo en su valor estético, sino también en su capacidad para ofrecer información sobre la cultura y las creencias de las sociedades prehispánicas que habitaron la isla.
El yacimiento del Llano de Las Lajitas, del cual provienen estos grabados, es considerado uno de los conjuntos arqueológicos más relevantes de la antigua Benahoare. Este sitio alberga 17 amontonamientos de piedras y más de un centenar de grabados rupestres, lo que lo convierte en un lugar de gran interés para investigadores y amantes de la historia.
### Un Legado Documental
Además de las piezas arqueológicas, los donantes también han entregado al museo más de cien diapositivas originales tomadas en las décadas de 1970 y 1980. Este material gráfico es considerado una auténtica joya documental, ya que permite analizar la evolución y el estado de conservación de enclaves emblemáticos como La Zarza, La Zarcita, Belmaco, El Verde o La Fajana en el momento de su descubrimiento.
Entre las diapositivas destaca una serie fotográfica de 1975 que documenta el trabajo de la ceramista Anuncia Vidal, aportando un valioso testimonio gráfico para el estudio del patrimonio cultural de La Palma. Este archivo no solo enriquece la colección del MAB, sino que también proporciona una visión única sobre la historia y la evolución del arte y la cultura en la isla.
La entrega de estos petroglifos y el material documental asociado subraya la importancia de la colaboración entre particulares e instituciones en la preservación del patrimonio cultural. La Ley de Patrimonio Cultural de Canarias establece que los materiales prehispánicos son bienes públicos, cuya custodia corresponde a las instituciones que cuentan con los medios técnicos necesarios para su conservación, estudio y difusión. La acción de los donantes es un ejemplo de cómo la responsabilidad social puede contribuir a la protección del legado histórico y cultural de una comunidad.
### Implicaciones para la Investigación Arqueológica
La incorporación de estos grabados al MAB no solo enriquece la colección del museo, sino que también abre nuevas oportunidades para la investigación arqueológica en La Palma. Los petroglifos son una fuente invaluable de información sobre las prácticas culturales, religiosas y sociales de las comunidades prehispánicas que habitaron la isla. Su estudio puede proporcionar una comprensión más profunda de la historia de La Palma y su evolución a lo largo del tiempo.
Los investigadores podrán analizar las técnicas utilizadas en la creación de los grabados, así como los motivos representados, lo que podría ofrecer pistas sobre las creencias y rituales de las sociedades que los produjeron. Además, el material fotográfico entregado permitirá a los arqueólogos documentar el estado de conservación de otros sitios arqueológicos en la isla, contribuyendo así a la preservación y protección de este patrimonio.
La colaboración entre el MAB y los donantes también puede inspirar a otros particulares a contribuir a la conservación del patrimonio cultural. La participación activa de la comunidad es esencial para garantizar que los vestigios históricos sean protegidos y valorados, no solo por su valor artístico, sino también por su capacidad para contar la historia de un pueblo y su identidad.
El Museo Arqueológico Benahoarita, con la reciente incorporación de estos grabados rupestres, se posiciona como un referente en la conservación y difusión del patrimonio cultural de La Palma. La entrega de los petroglifos y el material documental asociado es un recordatorio de la importancia de preservar la historia y la cultura de las comunidades, asegurando que las futuras generaciones puedan aprender y apreciar el legado de sus antepasados.
