La violencia de género es un problema que afecta a la sociedad en su conjunto, y Canarias no es la excepción. En el contexto del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, es fundamental reflexionar sobre las cifras alarmantes que rodean este fenómeno en el archipiélago. Desde 2003, 112 mujeres han sido asesinadas en Canarias por sus parejas o exparejas, un dato que resuena con fuerza en la conciencia colectiva y que exige una respuesta contundente por parte de las instituciones y la sociedad civil.
### Cifras Alarmantes y Realidades Duras
El Instituto Canario de Igualdad (ICI) ha reportado que, en promedio, se registran 52 denuncias diarias por violencia de género en las Islas. Esta cifra se enmarca dentro de un contexto nacional donde cada día se presentan 570 denuncias por violencia de género y 58 por violencia sexual, de las cuales 14 son violaciones. La magnitud del problema se hace evidente al considerar que, desde 2004, se han acumulado más de 2,8 millones de denuncias en España, lo que pone de manifiesto la necesidad de un enfoque más efectivo y preventivo en la lucha contra esta lacra social.
En el año 2025, ya se han contabilizado 38 víctimas mortales en el país, de las cuales tres son menores asesinados en crímenes vicarios. Este tipo de violencia, que se ejerce contra los hijos de las víctimas, ha dejado un saldo trágico de ocho menores asesinados en lo que va del año. Desde 2013, se han registrado 65 crímenes vicarios, la mayoría perpetrados por los padres, lo que subraya la urgencia de abordar este problema desde una perspectiva integral que contemple la protección de los menores.
La violencia vicaria es un fenómeno que no solo afecta a las mujeres, sino que también tiene un impacto devastador en los niños que son testigos o víctimas de estos actos. Actualmente, el Estado tiene fichados a 1.434 menores en riesgo, y desde 2019 se han detectado 5.870 niños en peligro de sufrir violencia vicaria. Estos datos son alarmantes y evidencian la necesidad de implementar políticas públicas que no solo protejan a las mujeres, sino que también garanticen la seguridad y el bienestar de los menores involucrados.
### La Respuesta Institucional y el Papel de la Sociedad
A pesar de las cifras desalentadoras, la respuesta institucional ha sido insuficiente en muchos aspectos. La falta de legislación integral específica para abordar la trata y explotación sexual, así como la escasez de recursos destinados a la atención de las víctimas, son solo algunos de los desafíos que enfrenta el sistema. En 2024, se liberaron 632 mujeres y 15 niñas víctimas de explotación sexual, y 249 fueron confirmadas como víctimas de trata. Sin embargo, se estima que más de 114.000 mujeres ejercen la prostitución en España, con al menos 27.000 en riesgo de explotación.
La situación se complica aún más cuando se considera que una de cada cinco mujeres ha sido agredida por más de un maltratador a lo largo de su vida. En 2024, se registraron 126.296 hechos graves relacionados con la violencia de género, lo que representa un aumento del 44% en comparación con hace cinco años. Esta tendencia al alza es preocupante y requiere una respuesta coordinada y efectiva por parte de todas las partes involucradas.
El papel de la sociedad es crucial en la lucha contra la violencia de género. Las marchas y manifestaciones convocadas por colectivos feministas en Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife y Puerto del Rosario son ejemplos de cómo la ciudadanía puede alzar la voz y exigir cambios. La visibilización de este problema es fundamental para crear conciencia y fomentar un entorno en el que las víctimas se sientan apoyadas y protegidas.
Además, es esencial que las instituciones trabajen en la educación y sensibilización de la población desde una edad temprana. La prevención debe ser una prioridad, y esto implica no solo informar sobre los derechos de las mujeres, sino también educar a los hombres sobre la igualdad de género y el respeto hacia las mujeres. La construcción de una sociedad más justa y equitativa es una tarea que compete a todos, y cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar.
La violencia de género no es solo un problema de las mujeres; es un problema de toda la sociedad. La lucha contra esta lacra requiere un compromiso colectivo y una acción decidida por parte de todos los sectores. Solo así podremos avanzar hacia un futuro en el que la violencia de género sea erradicada y las mujeres puedan vivir libres de miedo y violencia.
