La inusual visita de Kim Jong-un a Pekín para asistir al desfile militar que conmemora el 80 aniversario de la derrota japonesa en la Segunda Guerra Mundial ha captado la atención internacional. Este evento, programado para el miércoles, marca una de las escasas salidas del líder norcoreano en los últimos 15 años, lo que lo convierte en un acontecimiento de gran relevancia. La presencia de Kim en un evento con una treintena de líderes internacionales, incluidos Xi Jinping y Vladímir Putin, genera inquietudes en Occidente y plantea interrogantes sobre las dinámicas de poder en la región.
La confirmación de su asistencia por parte del Ministerio de Exteriores chino subraya la «amistad tradicional» entre China y Corea del Norte, así como el compromiso de ambos países de colaborar por la paz y la estabilidad regional. Este desfile es significativo no solo por su conmemoración histórica, sino también por el contexto político actual que rodea a Kim Jong-un, quien no ha visitado Pekín en más de cinco años a pesar de los estrechos lazos económicos entre ambos países.
### Relaciones entre Corea del Norte y China
Las relaciones entre Corea del Norte y China han sido complejas y fluctuantes a lo largo de los años. Desde la llegada al poder de Kim Jong-un, las tensiones han aumentado debido a las pruebas nucleares y de misiles llevadas a cabo por Pionyang, que han generado preocupación en Pekín. Durante los primeros seis años de su mandato, Xi Jinping no se reunió con Kim, lo que fue interpretado como un desaire diplomático. En respuesta, Kim intensificó sus lanzamientos de misiles, buscando atraer la atención de la comunidad internacional y recordando a China su capacidad militar.
Sin embargo, la dinámica cambió con las negociaciones de desnuclearización entre Corea del Norte y Estados Unidos. Kim buscó el respaldo de China para fortalecer su posición, y Pekín, a su vez, no quería quedar al margen de un proceso histórico que podría redefinir la estabilidad en la península coreana. En este contexto, Kim realizó varios viajes a China para informar sobre el progreso de las negociaciones y coordinar estrategias.
La reciente visita de Kim a Pekín puede interpretarse como un intento de reafirmar la alianza con China en un momento en que las relaciones internacionales están en constante cambio. La posibilidad de que las negociaciones con Estados Unidos se reanuden, especialmente tras los comentarios de Donald Trump sobre su deseo de reunirse nuevamente con Kim, añade una capa adicional de complejidad a la situación. Al incluir a Pekín y Moscú como aliados, Kim busca demostrar que tiene opciones en un escenario geopolítico que podría volverse desfavorable.
### La presencia de Occidente en el desfile
El desfile militar de este año presenta un marcado contraste con el evento anterior, que contó con una amplia representación de líderes occidentales. En aquella ocasión, países como Francia, Italia, y el Reino Unido asistieron a la celebración de la derrota del fascismo, un evento que unió a diversas naciones en un momento de reflexión histórica. Sin embargo, la actual presencia de Putin ha llevado a una notable ausencia de Estados Unidos y Europa en esta conmemoración.
Solo dos líderes de Europa del Este, el presidente serbio Aleksandar Vucic y el primer ministro eslovaco Robert Fico, han confirmado su asistencia. La mayoría de los asistentes provienen del sur global, incluyendo naciones como Malasia, Birmania, Pakistán, Irán, Bielorrusia y Cuba. Esta tendencia refleja un cambio en las alianzas internacionales y la creciente polarización entre Occidente y los países que se alinean con Rusia y China.
Además, la situación ha generado tensiones entre China y Japón, que ha solicitado a varios gobiernos que se abstengan de asistir al desfile debido a su «aroma antijaponés». Este conflicto histórico sigue siendo un tema delicado en la región, y la insistencia de Pekín en que Tokio asuma la responsabilidad por las atrocidades cometidas durante su imperialismo añade otra capa de complejidad a las relaciones en Asia.
La visita de Kim Jong-un a Pekín y su participación en el desfile militar no solo subrayan la importancia de las relaciones entre Corea del Norte y China, sino que también reflejan un momento crucial en el que las dinámicas de poder en la región están en constante evolución. A medida que las tensiones entre las potencias globales aumentan, la capacidad de Kim para navegar entre sus aliados y adversarios será fundamental para el futuro de Corea del Norte y su papel en el escenario internacional.