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Los productos de la Panadería Jovita aportan al Mercadillo Valle de La Orotava más de cien años de experiencia, pues la gestión de esta empresa familiar ha pasado de generación en generación desde finales del siglo XIX.

Especializada en la producción de cruasanes, pan común, integral, de millo, ajo, cebolla, espelta, leña, margarita y trenzado, ahora también produce bollería de alta calidad: rosquetes villeros fritos, dulces, palmeras, piononos, tortas de manteca, tortas de millo, pachangas y demás.

Óscar Coto Cruz, actual gerente, señala que en la panadería trabajan nueve personas a jornada completa, y reconoce que en este sector se brega de noche y de día, como cuando sus bisabuelos amasaban a mano, por lo que hay diferentes turnos y diversificación de labores.

Presente con sus panes y bollería en el Mercadillo Valle de La Orotava cada sábado desde su constitución, la Panadería Jovita es una de las industrias de panificación con más tradición del norte de la isla de Tenerife.

Carlos Coto, padre de Óscar y trabajador de la empresa familiar desde que acabó la formación reglada, explica, por su parte, que su abuela Concha Suárez, la mujer de Francisco González, el conocido como Pancho el Cojo, fue quien fundó y dirigía la panadería (cuando había más panaderas que panaderos), antes de dejarla en manos de su hija, Jovita (la madre de Carlos), quien dio el nombre definitivo al negocio.

Figura destacada

Jovita González Suárez nació en los años veinte del siglo pasado, y desde niña estuvo vinculada a la panadería de sus padres. Mujer emprendedora y con gran espíritu de superación, se trasladó a León y Barcelona para ampliar su formación profesional. Comprometida con el progreso, su visión de futuro la movió a apostar por la ampliación del negocio, por lo que aprovechaba esos viajes para adquirir maquinaria de última generación y producir nuevos productos.

Carlos Coto confiesa que su madre, “adelantada a su tiempo”, fue la primera mujer que en el Valle de La Orotava condujo un vehículo de reparto de pan. Además, también fue pionera en la comercialización en Tenerife del cruasán; después de realizar en la Península un curso avanzado sobre su elaboración y la cocción de los hojaldres.

En este punto, Carlos Coto apunta que en los años 80 de la pasada centuria, la Panadería Jovita elaboraba cada día 3.000 cruasanes, cuando su hermano Fanfi y él los repartían; y comenta con una amplia sonrisa que cuando los ofrecían por primera vez en los supermercados y restaurantes del sur de la isla, sus responsables, al verlos, decían que si eran cangrejos.