El abuso de analgésicos sin control médico para el tratamiento de la migraña puede provocar que dicha enfermedad adquiera un carácter crónico, advierte la neuróloga de Hospital Parque Alessia Pepe.

Añade que uno de los principales problemas es que muchos de los afectados recurre a la automedicación para combatir dichos episodios y afirma que el consumo de más de diez analgésicos al mes para abordar esta patología puede desencadenar dicho efecto. Por ello, insiste en la conveniencia de que se acuda al especialista con el fin de prescribir el tratamiento adecuado a cada caso, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de una patología recurrente y que presenta un elevado efecto invalidante.

El 12% de la población canaria padece esta enfermedad, que triplica su incidencia en el colectivo femenino, en especial con edades comprendidas entre los 25 y los 55 años.

Aunque aún no se conocen las causas, la migraña se produce como consecuencia de la activación o irritación de las fibras del nervio trigémino, que va unida a la liberación de sustancias que producen una inflamación en las meninges. Esto genera un dolor intenso unilateral, pulsátil, a lo que se suma la aparición de fotofobia, sonofobia, náuseas y vómitos.

Los episodios de malestar se prolongan por espacio de cuatro a 72 horas, con una repetición de una a dos veces cada mes en los casos más leves, mientras que en los crónicos su duración puede prolongarse durante 15 días al mes.

En un 30% de los casos la migraña puede ser precedida por síntomas neurológicos denominados aura, caracterizados por cualquier combinación de anomalías visuales, hemisensoriales o del lenguaje. Cada síntoma se desarrolla durante al menos cinco minutos y dura hasta un máximo de una hora. El aura más común es la visual, consistente en una luz brillante o el agrandamiento de un punto ciego con borde brillante o líneas dentadas en la visión periférica.