Canarias ha perdido un hombre comprometido con nuestra tierra. Pedro Molina se ha ido luchando, como hacía siempre. Toda su vida ha defendido lo que consideraba justo, sin estridencias, sin levantar la voz más allá de lo necesario, pero con esa capacidad que sólo poseen aquellos que saben proyectar su sabiduría y experiencia para hacer frente a cualquier proyecto que beneficie a quienes tienen alrededor. Pedro era un hombre tremendamente respetuoso, educado, con un tesón y una capacidad de liderazgo que durante décadas le han hecho ser la voz de la ganadería de Tenerife y del resto del Archipiélago.  

Supo además hacer ver a quienes le rodeaban la importancia de poner en valor nuestras tradiciones, como fórmula para que ese sector primario, el campo canario, no perdiese el protagonismo que durante siglos ha tenido en la sociedad de las Islas. 

Era Hijo Ilustre de Tenerife e Hijo Predilecto de La Laguna, como acordó este mismo año su Pleno municipal. Su trayectoria pública de más de 30 años ha estado siempre motivada por la defensa del sector primario y, principalmente, de sus protagonistas. Lo hizo desde su puesto de concejal en La Laguna, desde la Asociación de Ganaderos de Tenerife, la Cooperativa del Campo La Candelaria, la mesa del REA, la asociación de criadores de raza bovina o la federación de arrastre canario. 

Es nuestra responsabilidad mantener vivo su legado, su compromiso, que nos sirva de ejemplo a todos para dar continuidad a ese proyecto que tiene como objetivo poner en valor y dignificar el trabajo de los hombres y mujeres del campo canario.

Narvay Quintero Castañeda

Consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas del Gobierno de Canarias