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Con toda solemnidad el Gobierno peninsular presentó este año un macroplán de inversión extraordinaria en carreteras de alta capacidad, en su mayoría autovías, con una inversión total de unos 5.000 millones de euros. El propósito del Ministerio de Fomento, que es el que elaboró el proyecto, es que el plan afecte a los veinte corredores más importantes del país, con un total de 2.000 kilómetros y que las obras se ejecuten en el plazo de tres años.

El propio presidente del Gobierno, señor Rajoy, ha anunciado también para este 2018 la inauguración de cinco nuevos tramos del tren de Alta Velocidad (AVE) que convertirán la red española, hoy con 3.100 kilometros, en la primera de Europa y la segunda de todo el mundo, después de China.

Observando esta lluvia de millones que caen dulcemente sobre las carreteras y viendo las nuevas redes de AVE que conectan las cuatro esquinas de la Península, uno empieza a preguntarse si es que en Madrid consideran que Canarias es ya una república independiente o un país extranjero. Porque el Ministerio de Fomento sigue dilatando injustificadamente la firma del Convenio de Carreteras, que afecta a los más de dos millones de ciudadanos que viven en estas islas. Y sin el nuevo Convenio de Carreteras, las soluciones a la congestión en estas islas van a tardar mucho en solucionarse. Si no hay Convenio de Carreteras las obras para solucionar los problemas del atasco de tráfico en Tenerife están en peligro. Sin convenio no podrán licitarse las obras del carril Bus-Vao en la TF5, ni el tercer carril de la autopista del Sur, porque son obras plurianuales que dependen de la firma de ese nuevo convenio Canarias-Estado, que a su vez será plurianual.

También dan largas a financiar la ejecución de los proyectos de trenes, que son el complemento perfecto para promover junto a la guagua la movilidad sostenible en las dos islas capitalinas.

Desde el Cabildo de Tenerife hemos demostrado fehacientemente una independencia absouta en la defensa de las prioridades de Tenerife. Cuando ha sido necesario hemos presionado al Gobierno de Canarias para que se pusieran en marcha los procesos técnicos que permitan la redacción de proyectos y licitación de las obras necesarias en Tenerife. Lo hemos hecho con consejeros del PSOE y de la propia Coalición Canaria. Ahora se trata de que el PP de Canarias se sitúe a nuestro lado para exigirles a sus compañeros de Madrid que se pongan unas gafas que les permitan ver más abajo de Cádiz y descubrir que hay una España insular a la que no llegan las inversiones multimillonarias en grandes corredores de transporte por carretera ni en vías ferroviarias de alta velocidad.

Tenemos que demandar al PP y al Gobierno de España que se acuerden de Canarias. Que la España peninsular, que progresa con grandes y modernas redes de comunicación, coexiste con otra insular donde nunca ha existido una inversión pública en ferrocarriles y donde por ahora y por algún tiempo dependeremos exclusivamente de las carreteras para transportar mercancías y viajeros.

Especular con la firma del Convenio de Carreteras no es una opción. Ningún partido de Canarias, ninguno y especialmente el PP, debe permitir en silencio que se postergue lo que es urgente, necesario y de justicia para las Islas.

He intentado transmitir esta urgencia al líder del PP de Tenerife, Manuel Domínguez, a lo largo de estas últimas semanas. Pero no he tenido oportunidad. Son tiempos navideños, y el líder de los populares debe haber estado en Belén con los pastores. Debió estar allí cuando se aprobaron los presupuestos para esta isla, en un pleno del Cabildo al que no vino. Porque, aunque sea el Cabildo el que le arregla algunos problemas, como el de inversión en la avenida de las Islas Canarias, el señor Domínguez parece tener poco interés por los asuntos de nuestra isla.

Yo espero, sin embargo, que no sea así. Espero estar equivocado. Y que todo el PP de Tenerife y de Canarias se sume a la tarea de convencer a los responsables del Gobierno central de algo que es de justicia: que no se pueden invertir miles de millones en la Península y olvidarse al mismo tiempo de Canarias. Que no se debe presumir de redes de alta velocidad en territorio peninsular y, mientras, se sufren atascos diarios y kilométricos en las Islas. Y que no se puede hablar de modernos corredores y autovías europeas en la Península y, mientras, se mantienen carreteras de segunda categoría en nuestro archipiélago. Necesitamos firmar el nuevo Convenio de Carreteras. Y lo necesitamos ya. Sin dilaciones, sin mercadeos y sin especulaciones políticas.

Algunos en este archipiélago se entretienen comparando las perras que se distribuyen entre cada una de las Islas. Eso es importante, aunque la balanza debería funcionar no sólo entre dos, sino entre las siete islas. Pero me parece mucho más importante fijar el foco de la comparación entre las inversiones en Canarias y las del resto del territorio español. Ahora que CC y NC son el fiel de esa balanza me parece mucho más importante que aquí nos pongamos de acuerdo en lo que nos corresponde. Si hay inversiones en el Estado es porque hay presupuestos del Estado en 2018, y lo habrá si NC y CC quieren que lo haya.

Carlos Alonso Presidente del Cabildo de Tenerife