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Desde la noche del pasado jueves la campaña electoral para las elecciones del 28-A está oficialmente en marcha, aunque no es menos cierto que esta campaña electoral comenzó de facto el 1 de junio del año pasado, cuando prosperó la moción de censura a Rajoy.

De cualquier manera, si nos atenemos al calendario formal la campaña empieza ahora y con la Semana Santa va a ser una campaña corta. Ahora bien, ni la Semana Santa, ni la ausencia de un gran debate en TVE, ni la limitación de actos van a restar incertidumbre al dictado de las urnas.

La encuesta del CIS, publicada el pasado miércoles, ha servido de cebo para que los partidos políticos y sus líderes hayan centrado más sus intervenciones públicas en el análisis y consecuencias del resultado electoral pronosticado por el Centro que preside Félix Tezanos que en las propuestas a los problemas reales de España y sus ciudadanos. En términos generales, los datos que se desprenden del sondeo del CIS confirman la tendencia que vienen marcando otras encuestas: suben el PSOE, Ciudadanos y Vox; bajan PP y Podemos. Ese cuadro general casi nadie lo discute.

De los datos que nos aportan hasta ahora los sondeos, y de la atmósfera que envuelve a la política, se deduce que puede ocurrir cualquier cosa. Hay margen para que todo se quede como está, pero también lo hay para que se produzca un terremoto electoral. Los datos del CIS confirman el alto porcentaje de indecisos del que siguen hablando los sondeos más recientes -el del CIS se hizo en marzo-. En el conjunto del Estado, alrededor de un 41% de los preguntados en marzo dijeron no saber a quién van a votar; en el caso de Canarias, el porcentaje de indecisos subió en ese sondeo hasta un 45%. La incógnita a despejar es si realmente no saben aún a quién votar o lo saben y están escondiendo el sentido de su voto.

Desde luego, si una parte importante de los que hoy se declaran indecisos tienen decidido su voto, pero están escondiendo el sentido del mismo, todos los pronósticos electorales pueden saltar por los aires la noche del 28-A. Quienes a día de hoy esconden el sentido de su voto, ya decidido, no piensan votar a partidos tradicionales.

La encuesta del CIS para Canarias se llevó a cabo con 765 encuestados y apunta a un vuelco en la representación del Archipiélago en las Cortes Generales. En la provincia de Las Palmas el reparto de los 8 escaños quedaría con 3 para el PSOE, 2 para el PP, 1/2 para Ciudadanos, 1 para Podemos y 0/1 para Vox. En la provincia de Santa Cruz de Tenerife el PSOE obtendría 2/3 escaños, el PP, Unidas Podemos, Ciudadanos y Vox uno cada uno y CC-PNC entre 0/1 -sorprendentemente, o no tanto, el barómetro del CIS da por seguro un diputado a Vox en la provincia occidental-.

La encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas pronostica un mal resultado para los partidos nacionalistas canarios. No le será fácil a CC y NC hacer llegar sus mensajes a la ciudadanía en una campaña polarizada por la batalla entre la derecha y la izquierda en España. La confrontación abierta entre el bloque de la derecha y el de la izquierda en España va a ir subiendo de temperatura en la medida de que se acerque el 28-A, dejando menos espacio a las fuerzas territoriales, entre ellas a los nacionalistas canarios.

Para partidos como CC y NC es muy difícil abrirse hueco en un debate nacional centrado en la disyuntiva derecha/izquierda. Antes, la alternativa a PP o PSOE era CC/NC; ahora la alternativa al PP es también Ciudadanos y Vox, por la derecha, y Podemos lo es al PSOE por la izquierda. Espero sinceramente que los nacionalistas canarios no lamenten la noche del 28-A haber renunciado a darse apoyo mutuo ante unas elecciones tan complejas como las que tenemos por delante. Canarias se juega mucho y en consecuencia es mucho lo que se arriesga a perder. Será una noche electoral muy difícil para CC y NC, para el nacionalismo canario.

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