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El soñado y también temido 2019 ha empezado a rodar. Unos sueñan con que este nuevo año, cargado de citas electorales, es el que va a darles la oportunidad de asumir responsabilidades institucionales, lo que coloquialmente se conoce como `tocar poder´.

Sin embargo, para otros, las numerosas urnas que van a abrirse en este 2019 están cargadas de incertidumbres, considerándolas, a sus ojos, un riesgo creciente que puede hacer tambalear las posiciones de gobierno que algunos partidos han mantenido hasta ahora.

El resultado de unas elecciones democráticas, libres y transparentes siempre son una incógnita; más aún en estos momentos, después de los cambios que se han venido produciendo en la política española desde que en 2015 irrumpieron con fuerza Podemos y Ciudadanos, dos fuerzas políticas que han llegado para quedarse, si nos atenemos a los resultados que han cosechado en diferentes citas con las urnas.

El año 2018 se cerró con las elecciones autonómicas en Andalucía. Los resultados andaluces no solo confirmaron la consolidación de Ciudadanos y Adelante Andalucía (Podemos), además han sido el escenario donde ha asomado con fuerza otra opción política, Vox, que ha empezado jugando un papel determinante en esa Comunidad y que, visto lo visto, puede alterar el mapa de futuros pactos en ayuntamientos, cabildos, consejos insulares, diputaciones, Comunidades Autónomas o, incluso, en el Gobierno del Estado.

Las últimas encuestas que se han publicado -la última de Sigma Dos, el pasado lunes- confirman que el resultado de las elecciones andaluzas no fue una casualidad. La tendencia que marca el resultado del pasado 2 de diciembre, y los sondeos posteriores, concluyen que estamos ante un cambio sociológico que puede producir un revolcón importante en la articulación de los gobiernos que irán surgiendo según vayan produciéndose las convocatorias electorales que marca el calendario. Como ya ocurrió con Podemos y Ciudadanos en 2015, la irrupción de Vox vuelve a agitar el tablero de ajedrez de los pactos políticos.

Sigma Dos apunta a un resultado. Si hoy se celebraran elecciones generales se parecerían mucho a lo ocurrido en Andalucía. La conclusión más significativa es que el centro-derecha ya suma una mayoría absoluta. El retroceso del PP -cae a una horquilla entre 70 y 74 escaños- se ve ampliamente compensado por el importante crecimiento de Ciudadanos -la encuesta les sitúa entre 66 y 70- y la arrolladora aparición de Vox, al que le otorgan entre 43 y 45 escaños.

El centro-derecha se divide, pero suma lo suficiente para poder articular mayorías. Aún no tenemos fecha para la elecciones generales y, por lo tanto, puede haber tiempo por delante para que algunos recuperen las expectativas que ahora no le dan las encuestas; sin embargo, las tendencias son las tendencias y pintan mal para el PSOE, para Podemos y para los partidos territoriales, que hasta ahora apuntalan la mayoría que sustenta a Pedro Sánchez.

El caso Gürtel dejó fuera del Gobierno al PP, que había sido la fuerza más votada en las últimas elecciones generales. Se rompió así una tradición no escrita en la democracia española, según la cual gobernaba el partido más votado. Meses después, la gestión del problema catalán puede dejar fuera del gobierno al PSOE, al que las encuestas sitúan como ganador con el 22,6% de los votos y entre 92 y 96 diputados.

La dilación de la convocatoria de elecciones y los sondeos que se van conociendo llevará a los partidos a revisar sus estrategias, especialmente los que empiezan a verse fuera del gobierno. No son previsibles cambios de estrategia relevantes en los partidos del centro-derecha, pero si es probable que los dos partidos que capitalizan la izquierda (PSOE y Podemos) se vean obligados a incorporar nuevos elementos a su discurso.

Será interesante ver si Pedro Sánchez mueve ficha. Nunca un tema territorial ha condicionado tanto la política general en España. En su día, la vida política, económica y social en Euskadi se vio alterada por el terrorismo etarra, pero la estrategia para combatir a ETA era compartida por los partidos estatales. El caso catalán es diferente porque en Madrid las principales fuerzas están intentando barrer electoralmente para casa, sin ánimo alguno de consenso o frentes comunes. El tablero está más incierto que nunca. Ya lo estaba hace meses, pero ahora el `efecto Vox´ ha venido a complicarlo todavía más. La llegada de Vox está condicionando en buena medida las estrategias y discursos de PP y Ciudadanos, y obligando a PSOE y Podemos a revisar los suyos para evitar que la izquierda sea arrinconada por el cambio sociológico que están confirmando las urnas y las encuestas.

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