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La mejor herencia que unos padres pueden dejar a sus hijos es la educación. No sólo porque la formación resulta fundamental para que seamos personas plenas, intelectual y profesionalmente, sino porque constituye una herramienta fundamental para la inserción en un mercado laboral cada vez más competitivo y exigente. El nuevo siglo, las nuevas tecnologías, la movilidad laboral, están cambiando el mundo en el que vivimos. Y sólo los más competentes, los mejor formados, estarán en condiciones de ventaja comparativa para desarrollar su vida profesional.

Para el Cabildo de Tenerife, un objetivo estratégico en el desarrollo de esta isla es la preparación de las personas que van a ser las protagonistas de la sociedad futura, es decir, la juventud actual. La clave del mañana consiste en aumentar y potenciar sus capacidades en diversos ámbitos que estarán presentes en el mañana, como puede ser la digitalización o la globalización. Nuestro gran proyecto, por tanto, persigue como meta formar a los tinerfeños de modo que tomen una actitud emprendedora y creativa frente a los retos del futuro.

Durante los años de la crisis, nuestro esfuerzo se concentró en derivar recursos hacia la creación de empleo, hacia la inserción de las personas que habían perdido sus puestos de trabajo y a la ayuda a las familias que peor lo estaban pasando. Pero éramos conscientes de que todo eso eran planes de contingencia para un hecho excepcional: para solucionar el naufragio puntual de unos años terribles. La clave del mañana es otra. Pasa por mejorar el capital humano, que es la verdadera riqueza de una sociedad.

Los tres pilares en los que actuamos, educación, innovación y creación, partieron de un esfuerzo presupuestario de más de cien millones en el año 2017 destinados a las tres áreas más potentes del Cabildo: deportes, innovación y creación. Empezamos a derivar el esfuerzo en infraestructuras hacia la capacitación de las personas. Los centros de Tenerife 2030 son los que permiten polarizar esta estrategia, creando lugares donde se irradien actividades vinculadas a la cultura y la formación.

Una herramienta fundamental para mejorar la formación de nuestros jóvenes son las becas. En este terreno el despliegue del Cabildo ha sido espectacular. Tenemos cuatrocientos becados (con casi tres millones de euros de inversión) para la inmersión lingüística de otros tantos alumnos de ESO que este año y el próximo realizará sus estudios del primer trimestre en Irlanda, Canadá, Francia o Alemania. Queremos jóvenes con competencia suficiente en idiomas porque en una sociedad volcada en la venta de servicios turísticos es fundamental y porque los idiomas son fronteras que se derrumban cuando se dominan y permiten a los tinerfeños estar en condiciones de desarrollar su vida profesional con cualquier empresa del mundo aquí o en cualquier parte del mundo. Tenemos también cien becas Erasmus para el intercambio europeo de estudiantes. Ciento cuarenta y siete becas para la obtención de títulos en B1 en idiomas en formación profesional, como alemán para la FP dual, alemán e inglés para estudiantes de técnicos en hostelería. Tenemos treinta becados en cursos intensivos de cinco semanas en países de habla inglesas para alumnado de excelencia de la Universidad de La Laguna, cuatro becas para la Fundación de EEUU para programas de liderazgo internacional o quince para estudiantes de la ULL en proyectos de EEUU.

A todo esto hay que sumarle setecientas becas para cursar de forma presencial enseñanzas universitarias fuera de Tenerife, doscientas cincuenta para cursos de idiomas en la ULL, cincuenta y tres para especialidades agrícolas locales y bellas artes (artes plásticas, diseño, fotografía, música. Ciento cincuenta y cinco para ayudas al transporte del alumnado con necesidades educativas especiales, veinticinco para ayudas complementarias a la inmersión lingüística y veinte para becas de excelencia. Si lo sumamos todo serán más de 3.700 personas que se beneficiarán de un esfuerzo económico destinado específicamente a mejorar sus capacidades profesionales. Desde 2015 hasta hoy hemos pasado de 2.473 jóvenes a 3.718. Y de tres millones cuatrocientos mil euros a casi ocho millones de inversión.

Y he dicho bien, inversión. Porque hay quienes piensan que el dinero que se destina a la mejora de la formación de nuestros profesionales es una actividad cultural o social. Creo que esa no es la visión correcta. Los casi ocho millones que gastaremos este próximo año 2019 en esas becas es una apuesta que revertirá en la fuerza productiva y en la competencia profesional de Tenerife.

El verdadero patrimonio de una sociedad es la educación de sus jóvenes profesionales. Los jóvenes de Tenerife dominarán las nuevas tecnologías digitales, hablarán fluidamente varios idiomas y estarán preparados para trabajar en esta isla en cualquier proyecto promovido por cualquier empresa de dentro o de fuera de Canarias.

Y también estarán capacitados para desarrollar su actividad profesional y su vida laboral en cualquier país de Europa y del mundo. Y para facilitar el acceso a estas ayudas hemos incrementado el nivel de renta de los padres para acceder a las becas y hemos aumentado su importe para las rentas más bajas. Porque somos conscientes de que la educación es la mejor herencia que podemos dejarles. La que todos los padres sabemos que debemos dejar a nuestros hijos.