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La situación que en este momento vive el municipio de La Laguna solo puede ser vista con preocupación, incrementada tras la decisión del PSOE de romper un acuerdo con Coalición Canaria que se ha mantenido vivo durante más de siete años, sin que se construya una nueva realidad que ofrezca algo de estabilidad al municipio en lo que resta de mandato.

En la toma de posesión del Alcalde, José Alberto Díaz, este manifestó su voluntad de ser “el primer impulsor de compromisos amplios, eficaces y duraderos, que cuenten con la aportación de todos” e insistió en que “el Plan General no puede ser un documento ilimitadamente abierto a un debate interminable, no lo puede ser porque es el instrumento básico y fundamental que proyecta nuestro futuro y posponerlo una y otra vez significa posponer ese futuro”. La realidad es que estos compromisos han sido incumplidos de forma reiterada en este mandato y los últimos acontecimientos parecen incidir en la misma idea.

La realidad de estos tres años está marcada por el bloqueo a las iniciativas de la oposición y por un José Alberto Díaz en clara rebeldía a los acuerdos plenarios. Entre septiembre de 2015 y septiembre de 2018: Unid@s se puede ha sido el grupo que más mociones ha presentado, con 189, seguido por el PP con 85, Ciudadanos con 50, CC con 48, PSOE con 44 y Por Tenerife con 38, más del 41% de las iniciativas de este tipo defendidas. Son propuestas motivadas por organizaciones y entidades diversas, pero que mayoritariamente muestran problemas locales y hacen propuestas de mejora en multitud de campos, que de forma mayoritaria han sido objeto de una acción insuficiente por parte  de un grupo de gobierno poco eficiente y ahora roto.

¿Podemos decir tres años después que La Laguna está mejor gracias a la gestión de José Alberto Díaz y su equipo?. Creemos que no, muchos de los grandes problemas sociales y materiales del municipio siguen sin respuesta, con falta de respuesta en problemas como la escasez de vivienda social o los trámites de las ayudas de emergencia. Un Ayuntamiento que llegó a perder 375.000 euros en estos cinco años en programas para la dinamización de las Zonas Comerciales Abiertas, que sigue gastando más de 200.000 euros en alquileres municipales innecesarios o que mantiene cerradas las cafeterías municipales desde hace más de tres años.

En este 2018 que terminamos tenemos un Gobierno con un portavoz y un alcalde imputado por un caso de presunta corrupción vinculada a ilegalidades en la gestión de un servicio público municipal, como las grúas municipales. Nada se ha hecho al respecto de esta situación, más allá de bloquear durante un año entero la efectiva puesta en marcha de la comisión de investigación que el pleno acordó.

Con respecto al Plan General, documento clave para la ordenación del municipio y que lleva trabajándose desde hace ya más de un lustro, el Gobierno presente lleva tres años casi perdidos, con 6000 alegaciones sin contestar, con un boicoteo sistemático de la información pedida por parte de la oposición y con unos acuerdos que son incapaces de cumplir. Dudamos que antes de finalizar el año puedan presentar poco más que un boceto de ese documento, una vez más a escondidas y casi con vergüenza.

Un Ayuntamiento que a día de hoy tiene un personal con menos recursos y una evidente necesidad de apoyo real, recuperando puestos perdidos y distribuyendo mejor los recursos disponibles. La actualización de la Relación de Puestos de Trabajo sigue siendo una clara tarea pendiente de este mandato, donde un mejor diálogo con los trabajadores y trabajadoras municipales es clave.

Una de las señales más evidente de los problemas del municipio es la realidad vinculada con la Hacienda. No es entendible que un municipio con superávit no pague en tiempo y forma a las empresas que nos prestan servicios y a las entidades que requieren de nuestra ayuda para realizar sus tareas sociales, deportivas, culturales o preventivas. El problema está en que desde que se emiten las facturas y se registran en el Ayuntamiento hasta que llegan a Tesorería suelen pasar entre tres y cuatro meses, a lo que hay que sumar el tiempo que pasa hasta que se ingresa el dinero, en algunos casos supera el año.

¿Qué efecto tiene lo que pagan los vecinos y vecinas en tributos en forma de gestión?...no el que nos gustaría según esa media de 700 euros por habitante que nos dicen las cifras oficiales, una de las más altas, no así la de gasto medio por habitante. Por poner un dato de los propios Servicios de Tributos municipales, de IBI Urbano se ha pasado de recaudar entre 2008 y 2016 de 18 millones a 34 millones, un crecimiento del 83% en lo peor de la crisis. Mientras, Coalición Canaria no desarrolla medidas para cobrar a grandes empresas y entidades, como las de telecomunicaciones (ya se le han dejado de cobrar más de 2,5 millones de euros desde 2014) o las de distribución de energía, a pesar del acuerdo plenario que logramos.

Hablamos de hechos como que cuando planteamos la reducción de estos tributos en forma de disminución de valores catastrales, el Gobierno local ha dicho no, impidiendo la adecuación del IBI a los vecinos y vecinas de La Laguna a la complicada situación económica actual. En 2015 también propusimos poner en marcha el IBI social, para ayudar a las personas con menos recursos a pagar este tributo, la realidad es que han tardado tres años en hacer algo y lo que han hecho todavía no es efectivo. 

Ahora, con un gobierno de CC en solitario, es más que probable que las situaciones que tiene que ver con la arbitrariedad en la gestión de las ayudas, el descontrol en el gasto de fiestas, el enchufismo en las empresas que prestan servicios públicos, la opacidad en las tareas de Gobierno y la ineficacia en la realización de los proyectos de mejora de barrios, pueblos e instalaciones se acreciente.

¿Veremos antes de finalizar el mandato culminado proyectos claves como el de la actualización del Reglamento de Participación o el desarrollo de los Presupuestos Participativos?...sospecho que no, igual que tampoco veremos el nuevo Mercado o la reducción de alquileres municipales innecesarios. 

En estos casi cuatro años nuestro grupo ha mantenido un trabajo constante, cargado de propuestas e iniciativas, siendo el único que ha planteado alternativas globales a los presupuestos municipales, que ha presentado alegaciones a casi todos los procesos públicos que hemos tenido, desde las ayudas sociales a evitar las gasolineras junto a zonas residenciales o para frenar la implantación del gas. El mensaje apocalíptico de Coalición Canaria sobre la labor de la oposición repite un mantra que no se ajusta en absoluto a la realidad, seguramente es porque la única oposición que les gusta es la que les vota a cambio de favores, la que se pasea en las procesiones y no hace preguntas.

Rubens Ascanio Gómez

Portavoz de Unid@s se puede en el Ayuntamiento de La Laguna