Resultado de imagen de carlos alonso cabildo Tengo la sensación de que hay quienes consideran que la gente es tonta y pretenden tratarla como tal. Cometen un grave error. Si algo se aprende en la vida pública, cuando te mueves entre los ciudadanos de cualquier edad y condición, es lo mucho que puedes aprender de las personas si te molestas en escucharlas. Las elecciones locales y autonómicas se aproximan y se nota porque la adrenalina de los partidos políticos se ha disparado. Los nervios y la excitación están haciendo presa de muchos candidatos que como los malos estudiantes, quieren aprobar el examen mirándose la asignatura el día antes. Por eso, los que no han hablado ni trabajado en cuatro años parece que lo quieren hacer todo junto.

Pero lo peor es cuando esos comportamientos terminan afectando a la gente. Es el caso de lo que ha ocurrido en La Laguna. Pienso que no se debe opinar sobre los problemas internos de otro partido político, pero cuando esos problemas se trasladan a los demás partidos o a los propios ciudadanos, es otro cantar. El proceso de autodestrucción del PSOE en La Laguna ha sido escandaloso y, lo que es peor, ha terminado afectando la estabilidad de la vida municipal.  

Los socialistas han terminado en manos de los intereses de Podemos y el comportamiento de la oposición ha sido una confrontación permanente para impedir el buen gobierno del municipio. La izquierda podemita y los fugados del PSOE han hecho una oposición contra La Laguna y han trabajado para impedir cualquier tipo de progreso.

Y la mejor muestra es que llevan prácticamente toda la legislatura anunciando una y otra vez una moción de censura que no presentan nunca. Si hacen tan mala oposición, que dios nos libre de verlos en el gobierno.

Además de todo esto, debo confesar algo que me tiene perplejo. El candidato socialista al Cabildo y también candidato a repetir como alcalde de Guía, 2x1, Pedro Martín, ha comenzado su campaña criticando la gestión de este Cabildo que hemos compartido -en un pacto- Coalición Canaria y su propio partido, el PSOE. Debe ser que no tiene en mucha consideración a sus compañeros, con los que hará majo y limpio, pero resulta asombroso que un candidato hable tan mal de la gestión de una institución en la que han cogobernado los suyos. Critica por ejemplo la política del Cabildo en materia de Vivienda, área que lleva su compañero y anterior cabeza de lista Aurelio Abreu. Me temo que acabaré el mandato defendiendo la gestión de los consejeros actuales del PSOE frente a las críticas de los nuevos candidatos del PSOE.

Son los efectos de la "fiebre electoral". Es el deseo de llamar la atención y de hacer ver que se tienen soluciones milagrosas. Porque las elecciones siempre despiertan en el ser humano que se presenta la tentación de convertirse en un vendedor de crecepelo. Aunque como casi todos sabemos, en la vida pública, como en la privada, lo único que funciona es el trabajo, el esfuerzo y la constancia. Y si además tienes un poco de suerte, mucho mejor. 24 años de alcalde en Guía debía ya haber enseñado a Pedro Martin estas lecciones.

Como decía al principio, lo mejor es siempre escuchar a los ciudadanos. Hay personas que me preguntan, preocupadas, qué va a ocurrir con nuestro pacto con el PSOE en el Cabildo, porque han escuchado declaraciones alarmantes de algún responsable socialista. Yo siempre les digo que depende del PSOE aunque también les confieso mi incredulidad por esa manera de hacer política.

Durante este mandato hemos tenido momentos difíciles, pero en términos generales hemos funcionado como un buen equipo de gobierno. Porque antes de firmar el acuerdo definimos cuáles eran los grandes asuntos estratégicos de Tenerife en los que debíamos estar de acuerdo. Unos asuntos en donde también nos han apoyado, en no pocas ocasiones, la oposición. Porque esta isla ha tenido la suerte de tener un Cabildo en donde todos los partidos políticos, sin renunciar a sus propios intereses, han sabido distinguir aquellos grandes temas en donde nuestros ciudadanos necesitaban que estuviéramos unidos.

Ahora llegan las elecciones y se presentan nuevos candidatos, se crispan los que no han sido elegidos, empiezan las tensiones internas en los partidos y en algunos sitios la paz acaba saltando por los aires. Y es una pena, porque lo que necesita nuestra sociedad y demanda la gente es tranquilidad y responsabilidad. La ideología está también en las corporaciones locales pero es mucho más tenue que en los parlamentos: nuestra principal obligación es administrar muy bien el dinero de los ciudadanos para darles servicios y solucionar sus problemas.

Quienes crean que en unos pocos meses van a cambiar el trabajo de tres años y medio, están muy equivocados. Quienes piensan que las elecciones se van a ganar a última hora a base de insultos y descalificaciones, también yerran. La gente ya no comulga con ruedas de molino. Y los ciudadanos terminan sabiendo perfectamente bien quiénes son los que trabajan de verdad por ellos y quienes son simplemente unos cantamañanas.