Resultado de imagen de Teresa Berástegui

Las historias son curiosas porque al final no dejan de ser eso, historias. Cosas que se cuentan para entretener, para enseñar, para advertir sobre algo o simplemente para pasar el rato. Las historias pueden significar algo o pueden no significar nada. Pueden serlo todo o pueden caer en el olvido nada más ser contadas. Las historias son historias, pero lo que nos llevamos con ellas nunca se olvida.

Permítanme comenzar este texto precisamente con una de ellas. Una historia de lucha, de superación y de defensa constantes de los derechos con los que cuentan los ciudadanos desde que nacen. Una lucha que muchas veces no deja de ser complicada, pero que, con sus más y con sus menos, siempre acaba en alguna victoria.

Esta historia es sobre Tejina, sobre su corazón y sobre su lucha incansable. Un relato que podrá no servir para nada, o que podrá contribuir a todo. Yo soy más partidaria de lo segundo, porque, como bien decía al principio, lo que nos llevamos de las historias nunca se olvida. Y en este caso, nos hemos dejado el corazón en ella.

Hablemos claro: Tejina tiene historia, y mucha. Una historia que precisamente es la que le ha otorgado el papel de luchadora incansable. Sin embargo, ahora parece ser que la reciente historia es la que quiere que a la protagonista de este relato no se la recuerde.

Tejina está convirtiéndose en el pueblo olvidado de San Cristóbal de La Laguna. Un lugar que está ahí, que forma parte del municipio, pero al que sin embargo apenas se le presta atención. Un lugar al que se acude de vez en cuando para no hacer evidente lo que muchos ya notan, y al que solo a veces se le conceden ciertas cosas para no contribuir a la revolución total de la zona, ni a la indignación vecinal.

Pero es que realmente, aunque yo quiera contar una historia diferente no puedo, porque esta historia no es nueva y lleva mucho tiempo repitiéndose: las promesas incumplidas en bucle, que se van renovando cada cierto tiempo para que no queden obsoletas, son ya un compañero habitual de los tejineros. Ciudadanos laguneros que están cansados de pelear por sus derechos, en una dinámica que ya no deja lugar a dudas para creer que para el equipo de gobierno (CC y PSOE) existen barrios de primera y barrios de segunda.

Cientos de quejas vecinales y demandas históricas que siguen siendo eso, quejas y peticiones, pero que no llegan nunca a convertirse en soluciones reales. Esto es lo que está pasando hoy en día en Tejina. Problemas graves de aparcamiento, aceras estrechas que incumplen la ley de accesibilidad, iluminación insuficiente, mal estado generalizado del pavimento y mobiliario urbano, ausencia de zonas de estancia, falta de plantas en los jardines de las plazas públicas y demás zonas verdes, problemas con la fibra óptica, la famosa reparación de la TF-13 que nunca llega, o la falta de información sobre el Plan General de Ordenación (PGO). Una lista casi interminable de problemas recurrentes que siguen siendo problemas, pero que distan mucho de llegar a ser soluciones.

Que un núcleo tan importante como Tejina tenga que estar constantemente denunciando lo mismo, para ver si así se le da la suficiente atención mediática para que se haga algo al respecto, no es justo. Como tampoco lo es conocer de mano de muchos vecinos de la zona que expresiones como “a Tejina ni agua” es una frase habitual para hacer alusión a esta falta de interés por parte del que supuestamente es el gobierno de todos.

Una historia que, sin duda, lleva años siendo más triste que divertida, y donde la lucha no conduce a la victoria. Ahora me atrevo a decir que lo primero que muchos piensan cuando se nombra a Tejina no es en sus corazones, sino en las promesas incumplidas y el abandono.

Más de 8.000 habitantes que no se identifican con su ayuntamiento, porque de aquellos que lo llevan dirigiendo hace décadas solo han recibido mentiras y falsas promesas, y donde las nuevas generaciones empiezan por desgracia a conocer algunos problemas crónicos de su zona, problemas que padecen igual que lo han hecho sus padres o abuelos durante años.

Sin embargo, y porque la historia siempre perdura, y todo lo que escribimos queda plasmado, no desistamos. Sigamos luchando, sigamos denunciando lo que no está bien, y sigamos pensando que Tejina sí tiene futuro. Miremos hacia adelante y pensemos en las nuevas oportunidades que están por llegar. En el futuro que cada vez está más cerca, y que esta vez sí sabrá potenciar la historia de este pueblo. Porque nuestros corazones siempre han estado y estarán con nuestra amada Tejina.