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Conscientes de las limitaciones que ofrece el sistema energético actual y de la necesidad de combatir el cambio climático, la política energética que hemos emprendido desde el Gobierno de Canarias se ha centrado en los últimos años en tres aspectos claves como son el desarrollo de más energías renovables, la reducción del consumo de energía con medidas de ahorro y eficiencia energética y el empleo de combustibles menos contaminantes.

Poco a poco, el modelo energético tradicional está dando paso a un modelo mucho más sostenible que permite poner en valor los recursos naturales de los disponemos en las islas y su capacidad para convertirse en referente de las energías limpias, tanto a nivel europeo como mundial.

A partir de 2015 y después de un parón de diez años, la energía eólica instalada en Canarias ha crecido de manera gradual. Ese año conseguimos que el Estado retirase el Recurso que mantenía contra el Decreto canario que regulaba los Parques Eólicos en las islas y sacase, a continuación, una convocatoria de cupo específico retributivo específico para el Archipiélago, que abría la puerta para la instalación de 436 megavatios de potencia eólica.

Como resultado de la política de diálogo y consenso llevada a cabo desde el inicio de legislatura, el panorama de la eólica ha cambiado de manera sustancial, pasando de 53 parques eólicos en 2015 a estar en condiciones de contar con 91 Parques Eólicos a finales de este año. Un salto cuantitativo que lleva aparejado más de 400 millones de euros.

Este mismo año saldrá una nueva convocatoria de eólica en Canarias, a la que hay que sumar otra de energía fotovoltaica y otra adicional de energía eólica, en el primer trimestre de 2019.

Al mismo tiempo, hemos conseguido avanzar en la promoción de otras energías renovables, como la solar, donde, en el ámbito del autoconsumo Canarias está exenta del llamado impuesto del sol, o la geotermia, en la que, por primera vez, contamos con unos Manuales de la Geotermia en Canarias´.

Sin el apoyo y la confianza del sector privado todos estos logros no tendrían los resultados esperados. Por eso, desde el minuto uno, en el Gobierno canario hemos contado con la opinión de los promotores y los hemos hechos participes de los pasos que hemos ido dando para desbloquear una situación que tenía tintes de convertirse en crónica.

También hemos querido involucrar desde el principio a todos los ciudadanos y a las instituciones públicas de las Islas, que deben ser las primeras en dar ejemplo. En 2017, subvencionamos 82 instalaciones de energías renovables de uso residencial y del sector público. Además, colaboramos en el desarrollo de 176 proyectos de 45 ayuntamientos, destinados a reducir el gasto y hacer un uso más eficiente de los recursos energéticos.

De manera paralela, estamos trabajando para hacer valer en la Unión Europea el potencial que representa Canarias como laboratorio natural para el desarrollo de proyectos de tecnología avanzada relacionado con las renovables.

Todas estas acciones se enmarcan dentro de la nueva Estrategia Energética de 2025 (EECan25)   que en 2017 presentamos ante Observatorio de Energía de Canarias, en el que están representado todos los agentes del sector, y que representa un documento de trabajo decisivo.

En ella nos marcamos dos objetivos estratégicos fundamentales como son incrementar al 45% la participación de las energías renovables para la generación eléctrica, frente al 8% registrado en 2015 y reducir en un 21% las toneladas de CO2 equivalente respecto a 2014.

A principios de 2019 esperamos alcanzar el 20% de penetración de renovables.

Sabemos que son objetivos ambiciosos, pero estamos convencidos de que, con el esfuerzo y trabajo de todos, seremos capaces de conseguirlos y garantizar un futuro prometedor para el desarrollo de las renovables en el Archipiélago.