El inspector del Banco de España José Antonio Casaus ha declarado este martes ante la Audiencia Nacional como testigo en el juicio por la salida a bolsa de Bankia

El inspector del Banco de España José Antonio Casaus Lara sabía que BFA no era viable en abril de 2011, tres meses antes de la salida a Bolsa de Bankia e, incluso, ha calificado a la entidad de ser "un banco en caída libre" que se habría asfixiado en términos de liquidez de no ser por las ayudas públicas que recibió, según ha afirmado este martes durante su declaración como testigo en el juicio por esta operación que se celebra en la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares (Madrid).

Casaus ha declarado que se dio cuenta de la inviabilidad del grupo en abril de 2011, después de ver la foto del primer trimestre, ya que su "gran problema" era su incapacidad para generar beneficio de manera recurrente.

"Vimos que si quitabas lo recurrente, antes de sanear nada, no ganaba nada, y encima la tendencia era decreciente, es decir, que tenía toda la pinta de que el grupo iba a ser generador de pérdidas recurrentes incluso antes de sanear nada, ni lo ordinario ni lo extraordinario", ha asegurado Casaus, que declara como testigo a petición de la Confederación Intersindical de Crédito (CIC), sindicato de las antiguas cajas que ejerce la acusación popular.

Si no fuera por las ayudas públicas, ha añadido, “se hubiera asfixiado en términos de liquidez porque no había quien le renovara las emisiones”.

Admite el "error" de avalar saneamientos de Bankia

Casaus también ha reconocido que en su informe con datos a 31 de marzo de 2011 se añadió un párrafo a posteriori que aseguraba que la entidad contaba con provisiones suficientes para los próximos dos años en contra de lo que realmente pensaba. Fue, asegura, "el gran error" de su equipo.

Tras realizar su informe de seguimiento con fecha 31 de marzo de 2011, el jefe de departamento del Banco de España, Pedro González, pidió a Casaus y a su equipo que especificara si los saneamientos registrados en la integración de las cajas eran suficientes, así como un desglose de los 9.207 millones de ajustes de integración.

La opinión de Casaus era que faltaban 8.000 millones de saneamientos, y así se lo trasladó a su jefe de equipo, Pedro Comín. "Le dijimos, Pedro, no lo vemos, porque vamos a poner que faltan saneamientos", ha relatado, a lo que su superior le respondió "poned una cosa que no comprometa mucho" y propuso indicar que, con los fuertes saneamientos registrados en los últimos años, las provisiones para los próximos dos años eran suficientes.

Creía que había un déficit de saneamientos de 8.000 millones de euros

La responsable de riesgo de crédito estaba ausente en ese periodo y su sustituta estaba "muy incómoda" con añadir ese nuevo párrafo, por lo que propuso una redacción alternativa por correo. "Al final el jefe dijo, oye mira, no hay más intentos, o lo metéis o no lo metéis, y ahí llegó nuestro error de falta de coraje y lo metimos contra lo que pensábamos", ha reconocido Casaus.

Esto significa que Casaus creía que la entidad tenía un déficit de saneamientos de 8.000 millones de euros, pero aún así añadió en su informe de que Bankia tenía provisiones suficientes.

"Es un error de coraje que contradice lo de los 16.000 millones, porque pensábamos que no estaba bien cubierto", ha admitido en preguntas a la fiscal Anticorrupción Carmen Launa, quien ha reiterado en varias ocasiones que incluir dicho párrafo fue su "gran error".

En cuanto a los motivos por los que lo hizo, Casaus ha explicado que las entidades habían hecho una primera ronda de refinanciación con los promotores y habían empezado la segunda. "Si han blindado ya otra ronda de tres años, esto no va a aflorar salvo que el Banco de España o quien sea haga que aflore", ha explicado.

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