Al menos diez personas han muerto y medio centenar han resultado heridas a causa de una explosión en una estación de metro de la ciudad rusa de San Petersburgo, según ha informado el ministro de Sanidad ruso. Las autoridades no descartan ninguna hipótesis, tampoco la de un atentado terrorista, y más después de encontrar un segundo artefacto explosivo, este sin detonar, en otra línea del servicio de metro.

La explosión, que al parecer ha sido causada por un artefacto cargado con metralla, ha tenido lugar entre dos estaciones de la línea azul, Sennaya Ploscha y Tejnologuícheski, antes de la salida de uno de los trenes del metropolitano de la antigua capital zarista.

Según fuentes de seguridad, citadas por la agencia Interfax, el sospechoso dejó el explosivo en un maletín en uno de los vagones y lo hizo estallar minutos después de abandonar la estación. Las imágenes del supuesto terrorista, según las mismas fuentes, fueron capturadas por las cámaras de la estación. El presidente ruso, Vladímir Putin, ha confirmado que hay una investigación abierta y que se están considerando todas las opciones, incluida la de un atentado terrorista, aunque de momento ningún grupo ha asumido la autoría. El líder ruso ha expresado sus condolencias a las víctimas precisamente desde San Peterburgo, donde celebra una cumbre bilateral con su homólogo bielorruso Aleksandr G. Lukashenko.

El jefe del comité de Defensa y Seguridad del Senado ruso, Víctor Ozérov, ha señalado, por su parte, que "por supuesto, se dan todos los indicios de un atentado terrorista".

Esta hipótesis se ha visto reforzada después de hallar un artefacto explosivo que no ha estallado en otra estación de metro. El dispositivo, que ha sido desactivado sin lamentar daños, se ha descubierto en la estación de Ploschad Vastania, donde se ubica, además, la principal estación de ferrocarril de esta ciudad.

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