Reunión de primavera del FMI en Washington

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte señales de ls gestación de una nueva crisis en las finanzas mundiales: el informe sobre la estabilidad financiera mundial que ha publicado este miércoles el organismo con motivo de su reunión de primavera subraya que sigue aumentado la deuda global y la asunción de riesgos financieros, lo que implica que se deteriora la capacidad de devolver los préstamos, a lo que se añade una incipiente burbuja inmobilaria y una vinculación estrecha de los bancos con la deuda soberana que podría ser el caldo de cultivo perfecto para una nueva crisis.

En el informe, la institución que dirige Christine Lagarde estima que los riesgos a medio plazo no han variado, pero indica que las vulnerabilidades del sector empresarial (elevadas en un 70% de los países de importancia sistémica) podrían "amplificarse en el caso de una desaceleración económica". Su diagnóstico coincide, además, con una menores previsiones de crecimiento: este martes, el FMI rebajaba su estimación para este año del crecimiento mundial al 3,3%.

La clave, de hecho, está en el ritmo de ralentización de la economía global: si es moderado y las condiciones financieras se endurecen de forma gradual, los balances de las empresas "parecen gozar de suficiente solidez". De momento, los requisitos de financiación se han vuelto más restrictivos, con respecto a octubre de 2018, pero siguen siendo acomodaticios, sobre todo en Estados Unidos, indica el FMI.

Además, los mercados financieros han repuntado al comienzo del año por un "creciente optimismo" sobre las negociaciones comerciales entre China y EE.UU. y la normalización más flexible de la política monetaria. Sin embargo, las vulnerabilidades financieras son elevadas en las entidades soberanas, las empresas y las instituciones financieras no bancarias en varios grandes países.

Aumentan los bonos basura

"El stock de bonos de grado de inversión inferior (BBB) se ha cuadruplicado y el stock de créditos de grado especulativo casi se ha duplicado en Estados Unidos y la zona del euro desde la crisis", indica el FMI. Por tanto, un frenazo brusco de la economía o un endurecimiento notable de las condiciones financieras podría obligar a "reevaluar el riesgo del crédito y poner a prueba la capacidad de afrontar el pago de la deuda en las empresas endeudadas".

El informe añade que si las condiciones monetarias siguen siendo favorables, la deuda seguirá aumentando "si no se toman políticas apropiadas, lo que incrementaría la posibilidad de una desaceleración más profunda en el futuro".

Por otro lado, y fijándose en la zona del euro, el Fondo señala que los desafíos fiscales en Italia han reavivado la inquietud por el vínculo entre la deuda soberana y la banca en la eurozona. Las potenciales pérdidas por préstamos morosos o la caida del valor de los bonos soberanos "podrían deteriorar el capital de bancos y compañías de seguros", y el FMI apunta que "existe el riesgo de que las tensiones en el sector financiero una vez más puedan transmitirse a las empresas y los hogares".

Burbuja inmobiliaria en ciernes

Los expertos del Fondo también señalan como un riesgo la subida de los precios inmobiliarios: "El rápido aumento de los precios de la vivienda en muchos países ha generado preocupación ante la posibilidad de una corrección de precios", recoge el informe. El organismo cuenta con un indicador que mide los precios de la vivienda en riesgo que ayuda a pronosticar las caídas del PIB y a predecir crisis financieras; según los últimos datos, los riesgos a la baja para el mercado inmobiliario en los próximos dos o tres años "han aumentado en algunos países".

Con todos esos factores, el FMI cree que la actitud positiva de los inversores podría deteriorarse abruptamente por un frenazo del crecimiento más brusco de lo previsto, un giro hacia una política monetaria menos acomodaticia o riesgos asociados a los políticos, que van desde una escalada de las tensiones comerciales hasta un Brexit sin acuerdo.

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