El Iberostar Tenerife cortó este sábado su mala racha de resultados en la Liga Endesa al imponerse a un UCAM Murcia muy físico (83-76) en un partido de lo más intenso.

Un salida en tromba de los aurinegros tras el descanso, con un parcial de 14-0 de entrada para cimentar un brillante tercer cuarto (31-11), cambió el guión de un encuentro que había nacido y crecido muy trabado.

La descalificación del técnico local Txus Vidorreta durante el receso sirvió de acicate para que los anfitriones salieran enrabietados y se reencontraran con su mejor versión para firmar su decimotercera victoria del curso.

Costó lo suyo que los tinerfeños llevaran el partido a su trinchera, entre otras cosas porque se toparon con un rival muy duro atrás, que hizo mucho daño de inicio con sus segundas opciones en ataque (seis rebotes ofensivos al descanso) y aprovechó su acierto desde el 6,75 para ir cobrando ligeras ventajas en el electrónico (11-13, 19-21, min. 10). Sin Mitrovic, baja de última hora, fue Ovie Soko el que acaparó el protagonismo interior de los murcianos ante un Canarias al que le costaba jugar con la fluidez necesaria.

Dos triples de Rudez y Urtasun en la transición del primer al segundo cuarto (19-24) suponían un primer aviso serio de los visitantes, que imponían su físico y firmarían poco después un parcial de 0-10 para abrir una renta ya significativa: 22-32, tras triple de Sadiel Rojas. Con el público local muy molesto con varias decisiones arbitrales, el Iberostar Tenerife trataba de reengancharse al partido y lograba reducir la desventaja, gracias a un buen final de cuarto de Nico Brussino (30-36, min. 20).

Tras la pausa, y ya sin Txus Vidorreta en el banquillo local, descalificado durante el intermedio por una segunda técnica, el conjunto aurinegro salió enrabietado a la cancha. El equipo insular, llevado en volandas por un Santiago Martín totalmente volcado con la causa y con Marco Justo y Nacho Yáñez asumiendo el relevo en la dirección, protagonizó entonces sus mejores minutos de la noche ante un UCAM Murcia sin respuesta. El modo vendaval de los laguneros se tradujo de entrada en un parcial de 14-0 (44-36) y tuvo prolongación hasta los 17 puntos de ventaja: 64-47, tras triple de Nico Brussino al inicio del último cuarto.

Por el camino, el Iberostar Tenerife cerró muy bien el rebote, mejoró considerablemente su acierto desde la larga distancia y llevó el partido a su terreno. El poder interior de Colton Iverson (17+10 para 25 de valoración), el buen hacer de Tim Abromaitis y nuevos fogonazos de Brussino rompían el partido del lado local. No se rindió no obstante el grupo de Sito Alonso, que buscó la remontada desde el 6,75, con un Milton Doyle en estado de gracia.

Tres triples suyos de manera consecutiva estrecharon el cerco (64-56) y casi devolvieron el partido al alambre. La reacción no fue a más, sobre todo porque el Iberostar Tenerife mantuvo el temple al son de un enorme Rodrigo San Miguel, infalible delante con varias canastas de lo más oportunas y muy bien atrás. Eso, el oficio de Javi Beirán y la fortaleza defensiva de bloque, permitían a los aurinegros mantener el tipo, no sin dificultades (73-67).

Un nuevo triple de Rodrigo para el 78-69, con poco más de un minuto por jugar, encarriló ya del todo la deseada victoria de los tinerfeños, que pusieron así el cierre a una racha de siete derrotas consecutivas en la Liga Endesa.

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