El Iberostar Tenerife cedió este sábado ante un gran San Pablo Burgos (83-88), que opositó con más argumentos a la victoria.

No bastó la buena puesta en escena de los aurinegros; ni el corazón y el ímpetu para devolver el partido al alambre cuando los burgaleses marchaban por delante en el electrónico.

Un parcial de 2-16 al cierre del primer cuarto obligó a los tinerfeños a ir casi siempre a remolque y, aunque hubo amagos de darle la vuelta al guión, lo cierto es que los visitantes, que tuvieron un acierto brutal, especialmente en la primera mitad, manejaron mejor sus opciones.

Y eso que el grupo de Txus Vidorreta firmó un arranque notable y aprovechó varias pérdidas iniciales del cuadro castellano leonés para martillear desde el 6,75, con triples de Rodrigo San Miguel, Davin White y Tim Abromaitis (13-5). El caso es que, cuando los anfitriones impusieron sus señas de identidad, entraron en una inoportuna desconexión que le daría los mandos del partido a los pupilos de Diego Epifanio.

El San Pablo Burgos redujo entonces la cuota de balones perdidos y mostró unos porcentajes de acierto casi impecables (¡13/14 en tiros de dos al descanso!) para firmar un 0-11 que acabaría convirtiéndose en un peligroso 2-16 (15-21, min. 10). La movilidad de un atlético Sutton, primero; y el estado de gracia de Álex López, después, hicieron mella entre los tinerfeños, que perdieron contundencia en defensa y se salieron del guión habitual en ataque para irse al descanso nueve abajo (35-44).

Tras la pausa, el Canarias tiró de orgullo, apretó atrás y buscó la remontada con más sentido.

La chispa de Davin White (25 de valoración) lideró la reacción de los aurinegros, que enseñaron los dientes atrás y encadenaron varios robos para acabar en mate. Los tinerfeños recuperaron parcialmente la iniciativa (51-50, min. 26); pero el San Pablo Burgos, lejos de verse intimidado, respondió con entereza, espoleado además por un centenar de aficionados incansables al desaliento durante todo el encuentro.

Muy seguros de su plan de partido, los burgaleses sacaron a relucir las virtudes de un plantillón que, salvo sorpresas, dará mucha guerra en lo que resta de temporada. El ímpetu canarista se diluyó por momentos, neutralizado por dos triplazos consecutivos de Frazier y por las continuas visitas del adversario al tiro libre. El Iberostar Tenerife no se rindió y, aunque seguía a remolque (56-60, 64-72), intentó meterse a toda costa en partido. Un 2+1 de Colton Iverson insinuaba una nueva reacción (70-73, min. 36); pero fue entonces cuando irrumpieron los internacionales brasileños del rival.

Un triple de Vitor Benite y varias acciones de mérito posteriores de Augusto César Lima permitían a los visitantes firmar un nuevo estirón (72-80); el penúltimo antes de que tras ponerse de nuevo relativamente cerca (79-83), el Iberostar Tenerife volviera a sufrir la potencia física de Dominique Sutton, cuya sobresaliente irrupción en la liga la semana pasada no parece ni mucho menos casualidad. Por ahí acabó muriendo el último esfuerzo de los aurinegros que terminaron claudicando de manera definitiva (83-88).

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