El Iberostar Tenerife estrenó el 2019 con una victoria autoritaria ante el Unicaja de Málaga (61-78), en el Martín Carpena, recinto donde no había ganado nunca. Solo un triunfo canarista, y en Ciudad Jardín ante el antiguo Caja de Ronda, allá por enero de 1985, figuraba en la hoja de ruta de los aurinegros en Málaga, donde hoy, hicieron añicos su particular maldición y sacaron pecho con un sobresaliente ejercicio colectivo de solidez y buen hacer.

El grupo de Txus Vidorreta firmó su novena victoria del curso para aferrarse con argumentos y confianza a los puestos de privilegio.

El equipo insular se llevó un partido que nació con imprecisiones por ambos bandos, pero que creció del lado tinerfeño, gracias en parte a la fortaleza del grupo atrás; al dominio del rebote (35 capturas por 26 de los anfitriones) y a la paciencia para mover el balón con criterio y responder a los amagos de remontada de los andaluces cuando el partido estaba encarrilado.

Otro recital bajo tablero de Colton Iverson, otra vez en doble figuras (16 puntos + 12 rebotes); el oficio de Javier Beirán, clave en un tercer cuarto de lujo; los buenos minutos de Petit Niang y la chispa de un inmenso Davin White para generar juego y martillear desde el triple (4/5 para el de Phoenix), explican en parte la brillante faena firmada este domingo, día de Reyes, por el conjunto canarista.

El partido arrancó con los dos equipos muy titubeantes y demasiado fallones desde la larga distancia, con el Unicaja explotando los balones interiores a Lessort, y Wiltjer haciendo daño al cuatro (12-9). Sin embargo, el Canarias se empleó mejor conforme avanzaron los minutos. Intentó el grupo de Luis Casimiro abrir brecha (15-9, tras triple de Waczynski), pero se tropezó con un Iberostar Tenerife muy serio.

Los aurinegros se hicieron dueños de la pintura, amarraron las pérdidas (siete en el primer cuarto por ninguna en el segundo) y llevaron el partido a su terreno. Dos triples consecutivos de Gillet y Beirán para revertir el guión (17-19) fueron el primer aviso serio a navegantes de los insulares, que prolongaron su buen hacer para firmar un parcial de 0-9 camino del descanso y marcharse a la pausa ocho arriba (22-30).

Lejos de convertirse en algo puntual, el equipo de Vidorreta dio continuidad a su plan a la vuelta de la pausa. Ocho puntos consecutivos de Javi Beirán permitieron un nuevo estirón (28-40) y aunque, el equipo malagueño intentó agarrarse al partido, con un 3+1 de Salin y metiendo a sus dos cincos en pista (Lessort y Shermadini), lo cierto es que el Canarias no se dejó intimidar.

Un relevo sobresaliente de Niang para confirmar el buen trabajo interior de Iverson; el buen hacer de Bassas en la dirección, los buenos minutos de Gillet y la chispa de Davin White, en su mejor versión, sembraban del todo las dudas en un Martín Carpena molesto con su equipo: 43-55, tras triple del combo de Phoenix para cerrar el tercer cuarto. En esa tesitura, el Iberostar Tenerife aguantó el tipo cuando los locales buscaron la remontada.

 

La paciencia para mover el balón, cuando más apretaba el Unicaja; la fortaleza defensiva y el dominio del rebote, neutralizaron cualquier intento andaluz de apretar el epílogo. Ni los dos triples consecutivos de Brian Roberts ni las visitas al 4,60 de los locales pudieron cambiar ya el guión, que tomaba claro color aurinegro, gracias a un White en estado de gracia. Sus aciertos desde la larga distancia fueron la luz para alumbrar un final muy serio de los aurinegros, que se llevaron de manera merecida una victoria de prestigio del Martín Carpena.

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