La selección española ha iniciado su andadura en el Europeo de waterpolo con un triunfo plácido ante una inofensiva Malta (4-21), un encuentro que los anfitriones aprovecharon para ganar confianza de cara a los encuentros decisivos del campeonato.

A pesar de tratarse de un duelo desigual, los jugadores de David Martín se tomaron en serio el debut en las Piscinas Picornell de Barcelona, donde Roger Tahull y Álvaro Granados destacaron con cuatro goles cada uno.

De menos a más, los anfitriones entraron a la piscina con un tempranero gol de Malta, obra de Gabarreta. Una desventaja que resultó ser una anécdota a partir del momento en que España pudo recuperar balones con su presión individual, trazar contraataques y probarlo desde el exterior.

Y así fue como del 1-0 circunstancial se pasó al 1-4 con el que se cerró el primer cuarto, cuando España no solo marcó desde fuera -Minguell y Larumbe- y aprovechando una superioridad, sino también en un contraataque, tras recuperación, culminado por Granados.

El monólogo de la anfitriona se confirmó en el segundo periodo. Los de David Martín mantuvieron la intensidad en la defensa individual, algo que penalizaba a Malta, sin apenas opciones de lanzamiento exterior.

A ello se sumaban las recuperaciones de balón con las que España conseguía trazar los contraataques que tanto gustan a su entrenador, que veía como sus pupilos dejaban el partido visto por sentencia tras completar un parcial de 0-5 en el segundo acto (1-9).